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El paisaje rural

Publicado por Santiago

Peñafiel (Valladolid, España)Aunque todo el mundo es capaz de reconocer un paisaje rural lo cierto es que no resulta fácil definirlo de manera objetiva, y es que la variedad de paisajes rurales en el mundo no sólo afecta a su aspecto, sino también a su función y sus características básicas. En el mundo desarrollado los núcleos rurales tienen muchas funciones que hasta hace unas pocas décadas estaban reservadas a las ciudades. Por otra parte, en los entornos de las ciudades han aparecido tareas agrícolas, vinculas a la agricultura a tiempo parcial. Así pues, incluso en un mismo país, no está clara la línea en la que acaba la ciudad y en la que empieza el campo.

No obstante, el espacio rural posee algunas características que están ausentes en la ciudad y casi todas ellas tienen que ver con la necesidad de grandes espacios para producir:

    1.- baja densidad de población;

    2.- actividades industriales nocivas, que ocupan mucho espacio, o contaminan mucho;

    3.- actividades extractivas: minería, canteras y silvicultura;

    4.- instalaciones de ocio de grandes dimensiones: estaciones de esquí, campos de golf, etc.; y

    5.- actividades agropecuarias.

Las actividades agropecuarias son las que tradicionalmente van a definir los distintos paisajes rurales.

Además de las actividades agropecuarias, en el paisaje rural también se pueden encontrar otras actividades económicas, como la artesanía, la pesca, la caza o el turismo rural. Este último ha experimentado un auge en los últimos años, ya que cada vez más personas buscan escapar del ritmo frenético de la ciudad y disfrutar de la tranquilidad y la belleza de los paisajes rurales.

No se debe de confundir el espacio rural con el espacio natural. El espacio natural es aquel en el que la naturaleza es la que conforma el paisaje, mientras que el rural es aquel en el que la sociedad organiza el país para aprovechar los recursos naturales. No obstante, los espacios rurales tiene una serie de condicionamientos puramente ecológicos, relacionados con la naturaleza que les rodea: clima, suelo, biocenosis, etc. La agricultura actual ha tratado de superar estos condicionamientos con los cultivos en invernadero. Pero las técnicas para superar estas limitaciones son muy antiguas. Entre ellas está la técnica del barbecho, en la que parte de la superficie de cultivo se deja descansar durante un tiempo, sin cultivar. Existen varios tipos de barbecho: corto, de uno o dos años, y largo en el que se permite la recuperación total del bosque. Otra técnica muy antigua es la del regadío, hasta el punto de que en muchos paisajes agrarios el regadío es esencial. No obstante, las técnicas de regadío han cambiado mucho, desde el regadío por inundación hasta el riego por aspersión, o el gota a gota. También hay que tener en cuenta la estructura de la propiedad y la de las explotaciones.

El mundo rural se organiza en torno a una ciudad, de la que depende. Su baja densidad demográfica implica que las decisiones que les afectan en buena medida provengan de la urbe. Además debe mantener un equilibrio entre el número de habitantes y los recursos naturales. La gran cantidad de espacio que se necesitan para aprovecharlos hace que la densidad demográfica siempre sea baja. Este equilibro se rompe fácilmente, y, sobre todo en los países ricos, los agricultores deben de tener ayudas y subvenciones para que su actividad no desaparezca, puedan vivir con un nivel de vida semejante al resto de la población y proporcionen productos baratos que no hagan subir mucho los precios de los alimentos básicos.

Hoy en día del medio rural no sólo se demandan recursos naturales, sino también servicios, relacionados con el paisaje y el modo de vida, por parte de los urbanitas. El servicio que más impacto tiene en la actualidad es la vivienda, tanto principal como secundaria. Son personas que viven en los pueblos pero trabajan en la ciudad. Es un proceso llamado rurbanización.

Además de la rurbanización, otro fenómeno que está transformando el paisaje rural es la digitalización. El acceso a internet y las nuevas tecnologías están permitiendo a las personas vivir y trabajar en zonas rurales sin necesidad de desplazarse a la ciudad. Esto está contribuyendo a la revitalización de muchos pueblos y aldeas, y está cambiando la forma en que se percibe y se vive el espacio rural.

No obstante lo dicho hoy en día el mundo rural está condicionado por los avances y las características de la Revolución verde. Esta revolución, que comenzó en la segunda mitad del siglo XX, ha traído consigo importantes cambios en la agricultura, como el uso de semillas mejoradas, fertilizantes químicos y maquinaria moderna. Sin embargo, también ha generado controversia debido a sus impactos ambientales y sociales. Por un lado, ha permitido aumentar la productividad y la eficiencia de la agricultura, pero por otro lado, ha contribuido a la pérdida de biodiversidad, la contaminación del agua y del suelo, y la concentración de la propiedad de la tierra. En este sentido, el futuro del paisaje rural dependerá en gran medida de cómo se gestione este legado de la Revolución verde y de cómo se enfrenten los desafíos de la sostenibilidad.