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Las ciudades del pasado

Publicado por Santiago

La ciudad es un producto histórico en el que se pueden rastrear las huellas, más o menos claras, de todas su vicisitudes, desde su fundación hasta la actualidad. Lo más estable de las ciudades es su emplazamiento, pero también la forma de los barrios más antiguos y el callejero.

Para reconocer las huellas del pasado es necesario saber cómo eran las ciudades del pasado.

Plano de Santiago de Chile de 1831

La ciudad clásica grecorromana es el modelo básico de urbanismo en nuestro mundo occidental. Restos griegos y romanos, sobre todo romanos, existen en las ciudades de todo lo que fue el Imperio romano, y principalmente en Europa. En Italia, Francia y España el pasado romano está muy presente en todas las ciudades que fundaron. Las ciudades de nueva planta que construyeron tenían un plano regular con forma de cuadrícula, un plano ortogonal. Este, por otra parte, era el modelo básico de la mayor parte de las ciudades antiguas. La diferencia más notable entre las ciudades griegas y romanas (organización política aparte) es que en las ciudades griegas todas las calles tenían el mismo tamaño (siguiendo el modelo que siguió Hipodamos en Mileto), mientras que en las romanas hay dos calles principales que organizan el espacio en cuadrantes, el cardo con dirección norte-sur, y el decumanus, con dirección este-oeste. Por lo demás, en todas las ciudades clásicas podemos encontrar lugares dedicados a la reunión, el ocio y el culto religioso. No obstante, hay que tener en cuenta que a medida que crecieron, las ciudades fueron complicando su callejero. Es el caso de la propia Roma. Roma tratará de hacer de sus ciudades un lugar digno para vivir, y las dotarán de alcantarillado, acueductos, fuentes, puentes, termas, pavimento, etc. Los restos que quedan son el emplazamiento y la forma de las primeras murallas, inscritas en los barrios más antiguos; aparte de algunas ruinas.

Tras la caída del Imperio romano aparece la Edad Media y dos culturas diferentes, cada una con su modelo de ciudad: la ciudad cristiana y la ciudad islámica. La ciudad islámica tiene un callejero irregular y estrecho, hasta con calles sin salida. Se forman barrios en los que se concentran las gentes por profesiones. No hay apenas plazas, edificios públicos ni de diversión; a parte del zoco y la mezquita. La ciudad medieval cristiana tiende a la regularidad geométrica pero las servidumbres de paso y cierto descontrol urbanístico terminarán por hacer que su callejero característico sea irregular, aunque no tanto como en las islámicas. De esta época nos queda un callejero irregular superpuesto al de la ciudad clásica.

Tras la Edad Media, en el mundo cristiano se recuperan los valores del mundo clásico. En la Edad Moderna las ciudades se vuelven más regulares y aparecen gran variedad de tipos de plano. Se crean ciudades nuevas, pero sobre todo se reforman las ciudades, abriendo plazas, ensanchando calles, adornando lugares, construyendo edificios de referencia, etc. De esta época nos quedan las plazas, ciertas calles, algunos edificios emblemáticos, y en algunos casos barrios de expansión.

Esta es la época de la construcción, de nueva planta, de las ciudades en América; en los dominios españoles y portugueses. Al ser de nueva construcción se planean desde el principio y se construyen con un plano ortogonal, calles anchas, una plaza mayor, edificios de administración y gestión de la ciudad, etc. Son la base de las ciudades americanas de la actualidad, y en todas ellas la huella de la Edad Moderna se conserva indeleble. Sólo unas pocas de ellas, como México, se emplazan sobre ciudades precolombinas. En Estados Unidos el desarrollo económico y la vorágine constructiva, ha borrado muchas huellas del pasado colonial, y aún así se puede rastrear en muchas de sus ciudades.

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