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Macizo Vinson

Publicado por Daniel Terrasa

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El Macizo Vinson es un gran sistema montañoso de la Antártida. Se sitúa a unos 1.200 kilómetros del Polo Sur. Mide unos 20 kilómetros de largo por 13 kilómetros de ancho. Se le considera el punto más elevado del continente antártico, ya que su parte superior, el Pico Vinson, alcanza una altura de 4.892 metros sobre el nivel del mar.

Dentro del plano general del relieve antártico, el Macizo Vinson forma parte de un sistema más grande. Así, sería una extensión de la Cordillera Sentinel que a su vez forma parte de las Montañas Ellsworth.

Este macizo fue descubierto en enero de 1958 por una expedición aérea estadounidense. Tres años después fue bautizado con su nombre actual en honor a Carl G. Vinson, congresista que se distinguió por su apoyo a la exploración antártica. Las primeras mediciones del macizo arrojaron resultados erróneos, por lo que durante décadas se pensó que su altura era superior a los 5.000 metros. Su altura real fue definitivamente establecida en el año 2004.

Aunque todo el territorio del macizo se encuentra bajo el estatus protegido del Tratado Antártico, existen sobre él reclamaciones de soberanía por parte de dos estados: Chile y Estados Unidos.

El macizo Vinson se encuentra encajado entre tres grandes sistemas glaciares: el glaciar Branscomb por el noroeste, los glaciares Nimitz y Gildea por el sur y suroeste, y por el glaciar Dater al este. La única parte libre de glaciares conecta con el Macizo de Craddock por el sureste.

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Morfológicamente, el macizo se divide en dos partes: la llamada Meseta de Vinson y los picos que se levantan sobre ella. El mayor de ellos es el Monte Vinson, que fue escalado por primera vez en 1966 por el alpinista estadounidense Nicholas Clinch. Este pico está incluido en la lista de las Siete Cumbres, formada por los puntos más altos de cada uno de los continentes. El segundo pico más destacado es el Mount Shinn (4.661 m).

El clima del Macizo de Vinson se encuentra bajo el sistema de alta presión de la capa de hielo polar. Eso garantiza una estabilidad climática a lo largo de todo el año, con temperaturas constantes que no varían mucho según las estaciones (aunque en invierno se baja habitualmente los -30 °C).

En cualquier época del año se producen fuertes vientos y nevadas, pero solo en invierno la nieve acumulada se compacta sobre las laderas de las alturas mayores, formando pequeños glaciares que siguen la topografía y fluyen por los valles de la montaña.