Angola: clima, flora y fauna

El clima de Angola es de tipo tropical, con la particularidad de contar con una estación seca muy marcada. El clima angoleño se ve afectado además por tres factores adicionales: los movimientos estacionales de la zona de convergencia intertropical lluviosa, la influencia de la fría corriente marina de Benguela a lo largo de la costa y la elevación.
La fría corriente de Benguela provoca afloramiento, baja la temperatura del mar y genera nieblas, lo que intensifica la aridez del litoral. El desplazamiento de la zona de convergencia intertropical marca el régimen de lluvias, y la altitud del altiplano enfría e incrementa la lluvia.
El bosque de Maiombe, situado en la parte norte del enclave de Cabinda, es la región que recibe la mayor cantidad de lluvia, alrededor de 1.800 mm por año. En contraste, la capital Luanda, apenas recibe 330 mm al año. La zona más seca del país es la costa meridional, donde se registran cerca de 50 mm anuales.
La temporada de lluvias en Angola se extiende desde septiembre a mayo en el norte del país y entre diciembre y marzo en el sur.
Cabinda y el Maiombe suelen superar 1.500–2.000 mm, mientras Bié y Huambo rondan entre 1.000 y 1.500 mm. La costa meridional, en Namibe y bajo el Cunene, apenas alcanza 50–200 mm, y el periodo más fresco va de junio a agosto.
Las sequías castigan con frecuencia al país, especialmente en las regiones meridionales.
Las temperaturas son bastante más regulares, siendo ligeramente más bajas en la zona ecuatorial, en la costa y en las montañas. La temperatura media anual en la desembocadura del Congo, es de 26 ° C, mientras que en la meseta de Bié es de 19 ° C.
Vida vegetal y animal
Hasta finales del siglo XIX, la mayor parte de Angola estaba cubierta por una densa selva tropical, principalmente en la parte norte del enclave de Cabinda, el borde occidental de las tierras altas de Malanje, la esquina noroeste de la meseta de Bié y a lo largo de algunos ríos en el noreste.

Eta gran masa forestal ha disminuido en gran medida a causa de la agricultura y la tala indiscriminada. En la actualidad, el paisaje más común de Angola no es la selva tropical, sino la sabana.
Los miombos dominan el centro y el este del altiplano, mientras los mopanes cubren el sur semiárido con sabanas arboladas adaptadas a suelos pobres. Hay manglares en estuarios como Cuanza y Congo, y parches montanos en la Serra do Moco y la Serra da Chela.
La única zona desértica del país se encuentra en el extremo suroeste, en la región de Namib, que se extiende al norte de Namibia y es el hogar de una planta única en el mundo: la tumboa, formada por una raíz principal profunda y dos hojas anchas y planas de unos 3 metros de largo que se extienden sobre el suelo del desierto.

La fauna angoleña es la típica de la sabana africana. Los principales carnívoros son leopardos, leones y hienas, mientras que entre los herbívoros destacan elefantes, hipopótamos, jirafas, cebras, búfalos, ñus y varias especies de antílopes y monos. Por otra parte, Angola es rica en fauna avícola y cuenta una amplia variedad de reptiles, incluidos cocodrilos.
En el país existen alrededor de una docena de parques nacionales y reservas naturales. La más importante es el Parque Nacional Iona, localizado en el sureste del país, y el Parque Nacional Quicama, al sur de Luanda. Destaca la endémica palanca negra gigante, Hippotragus niger variani, protegida en el Parque Nacional Cangandala y en la Reserva Natural Integral de Luando. El Parque Iona está en Namibe, y se suman áreas como Bicuar en Huíla, Cameia en Moxico y el Maiombe en Cabinda. En estos santuarios habitan varias especies amenazadas de extinción entre las que entre otras figuran los gorilas y chimpancés del bosque de Maiombe, el rinoceronte negro y la jirafa angoleña.