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El rumbo y la orientación del mapa

Publicado por Santiago

Los mapas sólo son útiles si podemos identificar el lugar donde nos encontramos, y podemos orientar el mapa de manera que sepamos la dirección que debemos que tomar en la realidad. Esto es cierto para todo tipo de mapas, tanto los topográficos, los de carreteras o los callejeros de las ciudades, que será donde más necesitaremos usarlos. Los GPS actuales hacen esto de manera automática, pero conviene saber cómo se hace.

Brújula

Para situarnos dentro de un mapa es necesario estar en un lugar conocido o reconocible, como por ejemplo, en la intersección de dos líneas del mapa que sabemos a qué corresponden en la realidad. Así, podemos usar dos calles que hemos identificado en el mapa y logramos constatar gracias a las placas que hay con sus nombres.

Existen dos formas de orientar un mapa. La primera, y más sencilla, consiste en colocar el plano paralelo a esas líneas que hemos reconocido. Una vez orientado veremos que todo elemento nuevo que aparece en la realidad se corresponde con el mapa. A continuación sólo tenemos que seguir el trazado que vemos en el mapa, girando a la derecha cuando el mapa indica un giro a la derecha y a la izquierda cuando el mapa indica un giro a la izquierda.

A medida que nos movemos nuestra situación en el mapa cambia, y por lo tanto debemos volver a localizarnos y a orientar el plano cada vez que hacemos un giro. Pero esta labor es ahora más fácil, puesto que conocemos cuál es el rumbo que hemos llevado.

El segundo método es necesario sólo cuando no existen referencias para orientar el mapa. En ese caso necesitaremos un brújula. En una brújula debemos distinguir dos partes importantes: la aguja magnética, que siempre señala la dirección norte-sur magnético, y el limbo que es la rueda donde están marcados los grados de la circunferencia y el norte o sur.

En todo mapa el norte está en la parte superior de la hoja, el sur en la inferior, el este a la derecha y el oeste a la izquierda. Algunos mapas o callejeros, para aprovechar mejor la hoja, ésta convención no se mantiene, pero entonces aparece una rosa de los vientos indicando cual es la dirección correcta.

Para orientar el mapa con la brújula colocaremos la parte recta larga y la flecha que hay dibujada quede de forma paralela a los meridianos, o al borde derecho o izquierdo de la hoja. Entonces giramos la hoja hasta que el limbo de la brújula coincida con la dirección que marca la aguja. En ese momento tenemos el mapa orientado.

Existe una forma de conocer el rumbo sin necesidad de orientar el mapa. Para ello necesitamos una brújula con un lado recto y un limbo móvil. Se coloca la parte recta entre el lugar donde nos encontramos y el lugar donde queremos ir, con la parte posterior en el lugar donde nos encontramos. Hacemos girar el limbo hasta la flecha quede paralela a los meridianos y señalando el norte del mapa. Cogemos la brújula en la mano y la giramos hasta que la aguja magnética coincida con el norte que hemos marcado. El lado recto de la brújula indicará la dirección que debemos seguir.

El rumbo es la dirección en línea recta, medida en grados de circunferencia, entre dos puntos. En un mapa el rumbo entre dos puntos se conoce usando un transportador de ángulos. El centro del transportador se ha de poner en el lugar donde nos encontramos, y perpendicular a los meridianos, de tal manera que el cero coincida con el norte. Así comenzaremos a contar grados en el sentido de las agujas del reloj. En la realidad la labor del transportador de ángulos la hace la brújula.

Para una mayor precisión se distinguen tres tipos de norte:

    * El norte geográfico o verdadero, o punto de intersección entre el eje de rotación de la Tierra y su superficie. Está exactamente en el polo norte. El sur geográfico está en el polo sur.
    * El norte magnético, que es el que señala la brújula. Este norte no está exactamente en el polo norte, sino en un punto cercano. A la diferencia entre el norte magnético y el norte geográfico se le llama declinación magnética. El norte magnético (y también el sur) varía suposición unos pocos kilómetros todos los años. Es la llamada migración magnética. Además, cuanto más cerca estemos del polo mayor será el valor de la declinación magnética. Los mapas buenos indican cuál es el valor de la declinación magnética, y cuál es su variación anual.
    * El norte del mapa es el que indica la hoja del mapa, y que no es un punto, sino toda la línea superior de la hoja.

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