Chapada
Se llama chapada a la formación (de más de 600 metros de altura) de rocas cuya forma presenta una zona aplanada en la parte superior, causada por las diferentes fuerzas erosivas a la que fue sometida. Las chapadas son terrenos cuya superficie plana y con cierta altura se destaca de los relieves que la rodean.
En geomorfología, la chapada es meseta tabular de areniscas y cuarcitas, con bordes tallados por erosión diferencial prolongada.
Se observa en el Planalto Central y la Serra do Espinhaço, en valles disectados, con costras que protegen divisorias de aguas.

Se las puede encontrar en las zonas del Nordeste y Centro-Oeste de Brasil, y forman parte del paisaje natural típico. Las chapadas de la región Centro-Oeste, como las que se encuentran en Guimarães y en Parecis (Rondonia) se consideran las divisorias de aguas entre las cuencas platina, amazónica, de Tocantis y del río San Francisco. En la región Nordeste Oriental, el río San Francisco y la Depresión Sertaneja pasaron por diversos cambios marinos, los que proveyeron a la zona de la Chapada de Araripe de fósiles de pterosaurios y de depósitos de sal gema (subsuelo con clorato de sodio).
Sobresale la Chapada dos Veadeiros, en Goiás, cuyo parque nacional se creó en 1961 y desde 2017 abarca 240611 hectáreas.
Integra el sitio Patrimonio Mundial Cerrado Protected Areas (2001), y la Chapada das Mesas, en Maranhão, protege 159952 hectáreas desde 2005, con mesas areniscosas y cataratas.
La chapada de mayor tamaño en Brasil es la Diamantina, una zona de alrededor de 38000 km2 en la que se encuentra un parque nacional, proclamado en 1985 Parque Nacional de Chapada Diamantina. En el estado de Mato Grosso, otro parque nacional también porta, desde 1989, el nombre de este tipo de accidente: el Parque Nacional de Chapada dos Guimarães, de 330km2 de superficie.
Chapada Diamantina:
La Meseta Diamantina o Chapada Diamantina, con una superficie de 38000km2 de sierras, se encuentra en la zona central del estado de Bahía, Brasil. En esta zona es donde brotan los ríos de la cuenca del río Paraguay, el Contas y el Jacuipe. Estos ríos nacen en las cumbres desde donde bajan en forma de arroyos que terminan en hermosas cataratas y en piletas naturales de agua transparente.
Orquídeas, bromelias y margaritas silvestres son parte de la exuberante flora de esta zona, compuesta de vegetación montaraz y de variedades de caatinga semiárida.
Predominan mosaicos de Cerrado en laderas e interfluvios, y de campos rupestres en cumbres cuarcíticas, con endemia vegetal en Vellozia, bromelias y orquídeas adaptadas a suelos pobres.
Hacia valles más secos se observa transición hacia caatinga, donde espinares y arbustales deciduos alternan con roquedos y condicionan fauna y disponibilidad hídrica.
La catarata de Fumaca (de 380 metros de caída libre) y el Pozo Encantado son algunas de las atracciones de la zona, junto con una amplia variedad de entretenimientos que la región brinda: andar a caballo, hacer excursionismo por los senderos que usaban los buscadores de metales, conocer las grutas, hacer deportes e, incluso, bañarse en los espejos de agua o en una catarata. El Pozo Encantado, en Itaetê, y el Pozo Azul, en Nova Redenção, conforman conjunto kárstico en calizas, con piletas subterráneas de aguas transparentes e incidencia lumínica. Grutas reconocidas de la zona, como Lapa Doce y Torrinha, evidencian disolución y colapso del subsuelo, con cursos subterráneos que afloran luego en manantiales perennes. Los dos picos de mayor altura en Bahía están en Chapada: el Pico das Almas, de 1958 metros y el Pico do Barbado, de 2033 metros (el de mayor altura del nordeste).
Otro de los atractivos que atrae a los turistas a Chapada es la pureza del aire y la belleza del paisaje natural. La vegetación exuberante de la zona se acompaña de montes, arenas coloridas, hortalizas y flores que captan la atención por su belleza. En Igatu atrae, además, el encanto de las ruinas de una ciudad fantasma edificada con piedras que actúan de paredes de las grutas.
Este parque nacional se creó en 1985 y abarca una superficie de 152000 hectáreas de la zona de la Sierra do Sincorá, incluidos los municipios de Palmeiras, Lencóis, Mucugê y Andraí.