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Los usos del agua: ahorro y sequía

Publicado por Santiago

El agua no sólo es fundamental para la vida, también es un recurso imprescindible para el desarrollo de las sociedades humanas. Sin ella no es posible su existencia. El uso que la sociedad da al agua depende de sus necesidades, y de la disponibilidad de ella. Como norma general las sociedades que tienen un acceso al agua reducido o irregular tienden a crear hábitos de ahorro, hábitos que no aparecen en las sociedades en las que el agua es abundante y regular. No obstante, en los últimos tiempos, en los que la contaminación del agua es muy intensa, degradando el recurso por muy abundante y regular que sea, también han aparecido hábitos de ahorro de agua.

Commons Wikimedia: Riego por asperción

El uso prioritario del agua es el de boca, es decir el agua para beber y cocinar. En situaciones de sequía extrema las autoridades están obligadas a garantizar este uso por todos los medios, ya que de lo contrario se condena a las personas a morir de sed. Asegurado este uso el siguiente en importancia es el doméstico, que incluye el agua para el aseo personal y de la vivienda, pero no usos superfluos y de lujo como regado de jardines y llenado de piscinas. Los demás usos están sujetos a la disponibilidad de agua.

En los países desarrollados la mayor parte del agua que utilizamos está embalsada. Su disponibilidad depende del ciclo pluviométrico. En países de grandes ríos estos también aportan su caudal como recurso hídrico. Pero el embalse de agua es una tecnología muy moderna y cara. Hasta el siglo XIX la mayor parte del agua disponible para las sociedades provenía de manantiales y pozos, cuyas aguas eran canalizadas hasta lugares públicos, donde las personas las recogían. Esto sigue siendo así en la mayor parte de los países subdesarrollados.

El segundo deposito de agua para las sociedades desarrolladas es la acumulada en los acuíferos. Normalmente es un recurso de emergencia ante una sequía, ya que la renovación de los acuíferos suele tomar más tiempo que el llenado de los pantanos.

La sequía es una de las emergencias más comunes en nuestros días. Sobre todo en los países de clima templado, y más en aquellos en los que las precipitaciones son irregulares, como el clima mediterráneo. En la mayor parte de las ocasiones no se trata de una sequía que afecte a las especies naturales, sino que estamos es ante la poca disponibilidad de agua para los usos socioeconómicos que se le da. Así, esta sequía socioeconómica depende por un lado del agua disponible y por otro de la demanda de agua. Ciertas regiones desarrolladas, con tendencia a la aridez, están siempre en situación de sequía, ya que la demanda de agua es mayor a la capacidad para almacenarla, incluso suponiendo que llueva habitualmente en los máximos históricos de la región. En estas regiones es imperioso asumir, de forma generalizada, hábitos de ahorro de agua.

Una vez acumulada el agua en los pantanos el primer uso que se le da es la generación de energía eléctrica. Se aprovecha la energía que tiene el agua acumulada para mover turbinas en grandes centrales hidroeléctricas. Desde los grandes pantanos el agua sale, a través de grandes canalizaciones, para los distintos usos que se le da. De todos ellos el doméstico es el que menos agua consume, aunque el ahorro en el domicilio es vital para inducir hábitos de ahorro en el resto de los sectores socioeconómicos. Ninguna persona que se preocupe por ahorrar un litro de agua al ducharse permitirá que una industria derroche grandes cantidades impunemente. Ni tolerará que en las canalizaciones que llevan el agua de un sitio a otro se pierda inútilmente, debido a que están en mal estado.

El sector económico que más agua utiliza es la agricultura. Esto es lo normal, ya que sus productos (plantas comestibles) necesitan el agua para crecer. Al mismo tiempo este es el sector en el que más agua se puede ahorrar o desperdiciar, dependiendo de los métodos de riego que se utilicen. La tecnología de riego más antigua es el riego en manto o por inundación, en el que se hacen unos pequeños canales en el área que va a ser regada para, continuación, permitir que un manto de agua cubra toda la superficie. Es un método muy ineficaz, debido a que gran parte de esta agua se evapora y no se aprovecha. Es propio de climas en los que el agua es abundante, y de regiones en las que el regadío depende del agua de ríos. Esta técnica requiere que el terreno regado esté más bajo que el depósito de agua, por lo que su extensión es moderada. Más efectivo es el riego por aspersión, especialmente si se hace durante las horas nocturnas, cuando la evapotranspiración es menor. Sin embargo, el riego por aspersión permite la extensión del regadío a zonas donde la inundación no llegaba, por lo que, a la postre, aumenta la demanda de agua. Mucho más eficiente es el riego gota a gota, en el que, a través de la canalización del agua esta llega, solamente, al pie de la planta que deseamos regar, pero sólo es efectivo para cultivos concretos. Los invernaderos y los cultivos hidropónicos, utilizan de forma muy eficiente el agua, pero sus productos requieren de mucha agua para desarrollarse.

Dependiendo de los procesos agrícolas que se lleven a cabo el agua usada para la agricultura puede resultar contaminada de manera importante, especialmente si se usan abonos químicos nitrogenados.

El segundo sector en importancia que consume agua es la industria. Muchos de los procesos industriales necesitan de agua para llevarse a cabo. Sus usos son múltiples, desde el enfriamiento de hornos y reactores, a la limpieza del producto elaborado, cuando no es necesario para crear el propio producto industrial (refrescos, detergentes, etc). La industria puede ahorrar grandes cantidades de agua siempre que se asegure de que no hay pérdidas en las canalizaciones, y usando las tecnologías que menos agua necesitan. No obstante, el mayor problema del agua industrial no es la cantidad que demanda, si no que tras su uso termina contaminada, y en ocasiones por productos muy peligrosos y difíciles de eliminar. Algunos de estos procesos no requieren del uso de agua potable.

El tercer gran consumidor de agua es el uso urbano no doméstico. Las ciudades necesitan de grandes cantidades de agua para mantener limpias sus calles, en buenas condiciones los jardines (públicos y privados), usos recreativos, fuentes, etc. Las ciudades pueden ahorrar agua garantizando el buen estado de las canalizaciones, pero sobre todo, disminuyendo el uso de agua potable. Muchos de estos usos, junto con algunos de los industriales, y que son básicos en las ciudades modernas, no requieren la demanda del agua de mejor calidad almacenada en los pantanos, sino que es posible utilizar recursos hídricos directamente de los ríos, o de acuíferos subterráneos en los que las características del agua no la hace apta para el consumo humano pero es perfectamente útil para regar calles o adornar fuentes.

Por último, el sector servicios, en general, no demanda más agua que el uso doméstico habitual, pero hay una excepción notable y es el subsector turístico y de ocio. Algunas ofertas turísticas y de ocio requieren de grandes cantidades de agua: piscinas, campos de golf, estaciones de esquí con nieve artificial, etc. El mayor problema que generan no es tanto la demanda de agua (con ser importante) como que la mayor demanda se realiza en las épocas del año en que menos agua disponible hay (verano) y en lugares áridos, que son los preferidos para las épocas vacacionales. Estacionalmente las regiones turísticas llegan a tener problemas de abastecimiento de agua, incluso para el uso de boca, debido a la gran cantidad de personas que la solicitan, y las ofertas de ocio que se les proponen y que requieren de grandes cantidades de agua.

En suma, el problema del agua en las sociedades desarrolladas es, ante todo, provocado por una demanda mayor de lo que la naturaleza es capaz de proporcionar, y unos hábitos de derroche de agua entre los particulares. En los países subdesarrollados (especialmente los que están en regiones áridas), por el contrario, el problema es el acceso al agua. Una parte importante de la humanidad se muere de sed.

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