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Acuíferos

Publicado por Santiago

Dentro de las aguas emergidas no todas van a parar directamente al mar, ni se evaporan. Parte de las aguas quedan atrapadas en puntos bajos que no tienen salida, las cuencas endorreicas, o en cuencas cuya salida es mucho menor que el caudal de entrada, o se acumulan bajo el suelo, los acuíferos. En estos dos modelos generales encontramos, según sus características, diferentes tipos.

Commons Wikimedia: Cueva de Faux Monnayeurs (Suiza)

Un acuífero es una capa de agua que se almacena bajo la superficie de la tierra. Para que esto ocurra debe de tener ciertas características. La fundamental es que la capa inferior sea impermeable. A esta capa se le llama muro y partir de aquí el agua se acumula. La altura que alcanza el agua se llama nivel freático. El nivel freático puede encontrarse a diferentes profundidades, incluso en un mismo lugar, dependiendo de las características geológicas, la presión atmosférica y la meteorología. Puede ir desde unos centímetros hasta muchos metros por debajo de la superficie. El nivel freático no es horizontal sino que tiene una pendiente desde el nivel superior al inferior. La zona que se encuentra por encima y que no está saturada de agua se llama zona vadosa. En ella la circulación del agua es descendente por gravedad, ya que el movimiento principal es la infiltración. Si la presión del nivel freático es superior a la atmosférica el nivel del agua se llama piezométrico.

El almacenamiento de agua no siempre se hace con si fuera una cisterna, es decir, desalojando otro tipo de rocas, esto sólo ocurre en las calizas y los yesos que han desarrollado un relieve cárstico, lo más normal es que se encuentre «mezclada» con arenas, u otro tipo de rocas muy porosas, donde el agua se almacena: son los acuíferos libres. En ocasiones, la capa superior también es impermeable, y el agua llega al acuífero gracias a la circulación subterránea del agua, son los acuíferos subterráneos.

Al agua del acuífero se llega a través de pozos y galerías. El pozo, al desalojar la tierra que rodea al agua, permite que, en ese hoyo, se acumule en grandes cantidades, y así es aprovechable por el ser humano. En ocasiones el pozo se hace sobre un acuífero en el que el agua circula desde un punto más alto a un punto más bajo. Si el punto más alto está lo suficientemente elevado y cerca, al perforar el pozo el agua asciende hasta el nivel de base del punto alto. A este se le llama pozo artesiano, y en él el nivel piezométrico está por encima de la superficie de la tierra.

En ocasiones el nivel freático del acuífero está tan elevado que sale a la superficie; en realidad lo que pasa es que la presión del nivel piezométrico hace surgir el agua. Cuando estas surgencias están localizadas en un punto se llaman manantiales. Cuando las aguas de este manantial surgen calientes, tendremos las aguas termales. En ocasiones el agua se ve impulsada hacia arriba por el aumento de la presión interna del acuífero debido a un calentamiento hasta la ebullición. Cuando la presión es máxima el agua sale bruscamente formando un géiser. A través de estas surgencias el acuífero se descarga poco a poco.

El agua de los acuíferos se renueva con los mismos mecanismos de alimentación que tienen los ríos. El hielo y la nieve no se infiltra en los acuíferos, hasta que no se derrite. Además, su renovación toma más tiempo en el llenado de ríos, lagos y pantanos, ya que la capacidad del suelo de absorber agua depende por un lado de su porosidad, y por otra del caudal de agua. De tal manera que si la cantidad de agua que circula por superficie es mayor que la capacidad del suelo para absorberla, por unidad de superficie y tiempo, el agua corre por la superficie sin infiltrarse en el acuífero, aunque no esté saturado. Es lo mismo que intentar llenar una botella de cuello estrecho con un chorro muy grueso. Si el agua que sale del chorro es mayor que la que puede entrar por el cuello de la botella el agua rebosará aunque la botella no esté llena.

Las condiciones de recarga de un acuífero se pueden modificar por diversas causas, hasta hacer descender el nivel freático. La más evidente es la sobreexplotación, es decir sacar del acuífero más agua de la que entra. Esta circunstancia es muy habitual, ya que a los acuíferos se recurre en épocas de sequía. El que las aguas desciendan por debajo del nivel normal puede significar que el acuífero se contamine, al concentrar más sales de las que normalmente contiene.

La extensión de los cultivos de regadío y la repoblación forestal también pueden modificar las condiciones de recarga, ya que las plantas acumulan y evaporan buena parte del agua que antes iba al acuífero, aunque hacen aumentar la humedad ambiental.

En general, las aguas de un acuífero pueden ser consumidas por el ser humano sin mayores riesgos, ya que al atravesar capas de rocas suelen dejar detrás los contaminantes. No obstante, los contaminantes que lleva en disolución se mantienen, por lo que un acuífero se puede contaminar con nitratos, sales, disolventes, pesticidas, pinturas, barnices, gasolina, etc. Los acuíferos cercanos a la costa pueden tener infiltraciones de agua marina. Un acuífero contaminado se mantiene en ese estado mucho más tiempo que las aguas superficiales, ya que esta circula más lentamente por su interior, y algunos contaminantes quedan adheridos a las rocas, con lo que contamina el agua que se renueva.

Por su carácter subterráneo no siempre se conoce la existencia de un acuífero. Los más grandes conocidos son:

    * Acuífero de Areniscas de Nubia, con 75 mil millones de metros cúbicos.
    * Acuífero del Norte del Azahara, con 60 mil millones de metros cúbicos.
    * Acuífero Guaraní, con 37 mil millones de metros cúbicos.
    * Gran Cuenta Artesiana de Australia, con 20 mil millones de metros cúbicos.
    * Acuífero del Altas Planicies de Estados Unidos, con 15 mil millones de metros cúbicos.
    * Acuífero del Norte de China, con 5 mil millones de metros cúbicos.

Commons Wikimedia: Diagrama de un acuífero

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