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La transición demográfica

Publicado por Santiago

Antes de la Revolución industrial, el desarrollo de la ciencia médica y los avances sanitarios, la población estaba sometida a ciclos de crecimiento y reducción, que dependían de la coyuntura económica, las crisis de subsistencia, las guerras y las emigraciones forzosas. Es el régimen antiguo de población que se caracteriza por la alta natalidad, la alta mortalidad y la dependencia del tamaño de la población del entorno económico. La mortalidad catastrófica tenía una importancia decisiva en el tamaño de la población.

Evolución típica de la transición demográfica

Con la Revolución industrial, la sociedad, la economía y el Estado cambian radicalmente; y como consecuencia la población. Comienza un ciclo expansivo conocido como transición demográfica. La transición demográfica consiste, básicamente, en el descenso de las tasas de natalidad y mortalidad. Como el descenso de estas tasas no es simultáneo, aumenta la población. Cuanto más separadas estén mayor es el crecimiento vegetativo. Este proceso comienza a finales del siglo XVIII o mediados del siglo XIX en los países que se están industrializando, y termina, en ellos, en los años 60 ó 70 del siglo XX.

Lo primero que desciende es la mortalidad. Es el momento del comienzo de la transición demográfica. El segundo período surge cuando empieza a disminuir la natalidad. Este es el momento de mayor crecimiento vegetativo. El tercero momento se presenta cuando las tasas de natalidad y mortalidad y el crecimiento vegetativo están en sus niveles mínimos. Es el fin de la transición demográfica.

Las causas del descenso de la fecundidad son muchas, pero en general se debe al desarrollo económico y la posibilidad efectiva de controlar la natalidad con los medios anticonceptivos. La esperanza de vida aumenta, y no es necesario tener tantos hijos para que alguno sobreviva a los padres.

Las causas del descenso de la mortalidad, sobre todo infantil, son más claras. El desarrollo industrial conlleva el desarrollo científico, y la puesta en práctica de las medidas higienistas. Aparece la penicilina y las primeras vacunas. También se mejora la alimentación, que se hace más regular y variada. La Revolución industrial asegura la producción agrícola. Durante este período la mortalidad catastrófica apenas tiene importancia, ya que el aumento del crecimiento suplía rápidamente las pérdidas.

En todos los países desarrollados la transición demográfica ha terminado y han entrado en el régimen moderno de población. Los países subdesarrollados no han terminado la transición demográfica.

Una de las características del fin de la transición demográfica es el envejecimiento de la población. Como la transición demográfica ha terminado hace poco tiempo, las últimas generaciones abundantes siguen vivas, y cada año con más edad. Sin embargo, ya están presentes las generaciones reducidas del ciclo moderno. Así, las generaciones más abundantes no son las más jóvenes, sino las adultas e incluso las viejas. La pirámide de población adopta una forma de campana. Este fenómeno desaparecerá cuando se extingan las últimas generaciones de la transición demográfica, y la pirámide adoptará el aspecto de columna que tenía en el régimen antiguo de población, y es posible que la mortalidad catastrófica vuelva a tener un protagonismo determinante. Sin embargo, qué es lo que pasa cuando termina la transición demográfica es algo que no sabemos, puesto que ha transcurrido muy poco tiempo para poder evaluar las tendencias.

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