Geografía

Sabinar

Publicado por Pablo Guerrero

Se llama sabinar a la formación vegetal que contiene un estrato poco denso de sabinas, cuyo nombre botánico es Juniperus thurifera.

Juniperus thurifera es una conífera dioica, de copa irregular y follaje escuamiforme, que produce gálbulos carnosos azul violáceos, con 1 a 3 semillas.

La polinización es anemófila y la maduración de los gálbulos requiere 2 a 3 años, con dispersión por aves y mamíferos consumidores de frutos.

Estos árboles se presentan en forma salpicada, con grandes espacios entre sí, generalmente cubiertos por variadas especies de arbustos achaparrados y de formas hemisféricas o almohadilladas, las que adoptan como consecuencia de las condiciones del clima de la zona en las que se desarrollan.

La sabina albar es un árbol de características perennes que se encuentra en la península ibérica, e incluso en pequeños grupos en los Alpes y en montañas de Marruecos. En España, los sabinares de mayor tamaño se encuentran en las provincias de Guadalajara, Teruel, Soria, Burgos y Segovia y, con menor tamaño, se observan en la zona sur de Castilla-La Mancha, Aragón y en la Comunidad de Murcia.

El sabinar se caracteriza por encontrarse en ambientes muy variados, como por ejemplo, en parameras de interior, laderas, montañas, profundas depresiones y diferentes medios edáficos, y también por desarrollarse en una franja de altitud también variada, que oscila entre los 140 metros hasta los 1800 metros. La condición que se prioriza para su distribución es el clima de la región, ya que se desarrollan en climas especialmente duros que les evitan la competencia con la familia de los Quercus. Por ello crecen con mayor facilidad en zonas de inviernos con temperaturas muy bajas y veranos especialmente secos y calurosos. Los sabinares son conjuntos arbóreos de distribución relicta y con tendencia a la extinción dadas las condiciones climáticas que vivimos en la actualidad, si los comparamos con otras especies más competitivas y con mayor poder reproductivo, como por ejemplo, las encinas y los robles.

Presentan preferencia por sustratos calizos, especialmente calizas y dolomías, con suelos someros, pedregosos y básicos de baja fertilidad, aunque localmente colonizan yesos y margas.

El sistema radical explota fisuras de la roca madre y permite el anclaje en laderas y parameras, ya que la retención hídrica frena a otras leñosas.

Los sabinares de Juniperus thurifera figuran en el Anexo I de la Directiva Hábitats como “Bosques endémicos de Juniperus”, código 9560.

Están presentes en numerosos lugares de la red Natura 2000, con LIC y ZEC de Castilla y León, Aragón y Castilla-La Mancha, donde se regulan usos.

Los sabinares de Juniperus thurifera que se encuentran en la Península Ibérica se localizan en las parameras alcarreño-turolenses y castellanas. Estos conjuntos arbóreos están compuestos por otras variedades de vegetación: supramediterránea, orocantábrica, maestracense, supramesomediterránea manchego-aragonesa y celtibérico alcarreña.

Son frecuentes Juniperus phoenicea, Quercus ilex subsp. ballota y Quercus faginea, con matorral de Rosmarinus officinalis, Thymus spp., Genista scorpius y Erinacea anthyllis.

La composición varía con el piso bioclimático citado, ya que en el supramediterráneo y maestracense dominan tomillares y aliagares, mientras en áreas orocantábricas aparecen pastizales montanos.

La distribución de estos árboles en los diferentes territorios es muy variada, ya que se distinguen por habitar regiones ecológicas de características diversas, aunque se puede establecer algún rasgo físico común entre ellos. Estos rasgos comunes son:

– bajo nivel de lluvias durante el período vegetativo, ya que no toleran excesiva humedad ni retención de agua en los suelos. Este período dura entre 3 y 4 meses;

– poco desarrollo edáfico, producto de una escasa retención hídrica. En las regiones más húmedas y con mayor cantidad de lluvias, como los sabinares cantábricos y algunas zonas del páramo interior montañoso, esta humedad se equilibra con las fuertes escorrentías que se producen por las pronunciadas pendientes;

– extensas paradas vegetativas, consecuencia de las bajas temperaturas invernales de hasta -20°C, con períodos prolongados de heladas que evitan el desarrollo de otras especies vegetales. En todos las variedades de sabinar existe un bioclima particular que posee la característica de soportar un período muy heterogéneo de sequía durante la estación calurosa, la que se prolonga de 3 a 6 meses con temperaturas extremas que llegan hasta los 40°C.