26
Dic

Qué es la biocenosis

Publicado por Santiago el 26 de Diciembre de 2006 a las 12:03 pm

Bosque de Los Tilos, La Palma (Canarias)Se llama biocenosis al conjunto de animales, vegetales, y microorganismos que viven en una determinada área, y a las relaciones que se establecen entre ellos: dependencia, alimentación o desarrollo. Cada biocenosis tiene un carácter peculiar que distingue a las grandes biocenosis terrestres, capaces de identificar un paisaje.

Para que se cumplan todas las transferencias necesarias en cada biocenosis han de estar representados todos los reinos de la naturaleza: Vegetal, Animal, Fungi (hongos), Protistas
(algas) y Móneras (bacterias).

En cada biocenosis existe una especie vegetal que destaca sobre las demás por su presencia y abundancia. Esta especie se llama especie dominante y es la que «ampara» el desarrollo de las demás: su cortejo. En general, desde el punto de vista de la biogeografía, la especie dominante es una planta de gran tamaño, capaz de crear paisaje. Por otro lado, son las plantas, al ser especies vivas e inmóviles, las que definen las principales relaciones entre especies; y las que permiten el desarrollo de una fauna concreta.

En mayor o menor medida las especies que se desarrollan en el cortejo de la especie dominante dependen, para su desarrollo, de su presencia, pero, de otro lado, las especies del cortejo realimentan a la especie dominante, alcanzando así un equilibrio. Este equilibrio se puede romper por ambos lados: la desaparición de la especie dominante conlleva la de su cortejo, y la desaparición de buena parte del cortejo termina por hacer desaparecer a la especie dominante. Los equilibrios entre especies son muy precarios. Cuanta mayor sea la variedad del cortejo más sana se encuentra la biocenosis; y más posibilidades tiene de permanecer; hasta el punto de que pueden mantenerse cuando han desaparecido las condiciones climáticas que la generaron. Cuando la especie dominante desaparece, una de las que forman su cortejo tiende a imponerse sobre las demás, tratando de ocupar el puesto de especie dominante. Se dificulta, así, el restablecimiento rápido del equilibrio.

Dentro de cada biocenosis, y en función de la presencia más o menos abundante de las especies, se dan diferentes grados de sociabilidad. Esta es la estructura horizontal de la biocenosis. Según el grado de sociabilidad tendremos:

1.- Poblamiento puro, cuando se forma un bosque compacto con una sola especie.
2.- Colonias, cuando el bosque se disemina por el país dejando áreas sin cubrir.
3.- Matojos, cuando varios individuos de la especie se concentran en determinados puntos sin aparente relación entre sí.
4.- Individuos, cuando estos se encuentran solos y aislados diseminados por el país.

Además de la estructura horizontal, también se puede observar una estructura vertical: la estratificación. En la estratificación distinguimos diferentes pisos:

1.- Arborescente, (superior e inferior).
2.- Arbustivo.
3.- Subarbustivo.
4.- Herbáceo.
5.- Criptogámico.
6.- Subterráneo, donde se incluyen las raíces.

En una biocenosis sana existen individuos de la especie dominante en todos los pisos. Su vitalidad depende de la variedad, de la biodiversidad propia de cada una de las grandes biocenosis terrestres.

22
Dic

Influencia del clima en la biocenosis

Publicado por Santiago el 22 de Diciembre de 2006 a las 12:41 pm

Sabina de El Hierro (Canarias)Las especies naturales dependen, para su desarrollo, del clima. Las características específicas del clima se convierten, con frecuencia, en factores decisivos y limitantes para la distribución de la mayor parte de los seres vivos. Pero el clima, el clima zonal, interactúa con los seres vivos de manera muy específica, que marca una diferencia con las condiciones generales.

Uno de los factores climáticos que más indice en la distribución de especies es la cantidad de radiación solar por unidad de superficie que recibe una determinada región. Como la Tierra es una esfera cuanto mayor sea la latitud, menor es la radiación solar, o dicho de otro modo, la cantidad de rayos de los que caen deben de calentar una superficie mayor. Así, a mayor latitud menor es la temperatura general. Las especies de latitudes más altas deben de soportar temperaturas muy frías, incluso por debajo del punto de congelación.

Otro de los factores importantes para la distribución de las especies es su posición con respecto a las masas de agua: la continentalidad. Cuanto más cerca estén de grandes masas de agua mayor es la humedad relativa, y mayores son los períodos de precipitaciones. Así, las especies que se encuentran en el interior de las grandes masas de agua deben de estar preparadas para soportar largas sequías. Además, las grandes masas de agua suavizan la temperatura media, por lo que las diferencias entre las máximas y las mínimas (amplitud térmica) son más acusadas en el interior de los continentes.

El viento es otro de los factores importantes que determinan la distribución de las especies. Zonas frecuentemente batidas por los vientos, como los páramos altos, presentan dificultades para la existencia de especies vegetales de gran porte. Así, suelen estar colonizados por hierbas, matojos o arbustos; y no se encuentra la presencia de árboles, que prefieren las zonas más resguardadas. Los vientos pueden modificar, localmente, las condiciones de temperatura y humedad. Algunos casos extremos se pueden ver en las franjas costeras, donde los árboles se adaptan tanto a la dirección de los vientos dominantes, bastante fuertes, que se deforman por completo.

La altitud es el factor externo al clima más conocido. Una masa de aire se enfría a medida que ascendemos a razón de un grado centígrado cada 100 metros. Así, en una montaña encontraremos, naturalmente, una distribución de especies llamada cliserie, en el que se encuentran, a medida que ascendemos, las especies mejor adaptadas al frío. Pero no sólo al altitud es relevante. En una montaña las especies se pueden distribuir en función de si la ladera se encuentra a solana, más cálida, o a umbría, más fría y húmeda. Y también si se encuentran a sotavento o a barlovento de los vientos dominantes, ya que la ladera de barlovento es más húmeda, debido al efecto barrera.

Las pequeñas o grandes diferencias que el relieve introduce en las condiciones generales de un clima explica, locamente, la distribución de las especies sobre el territorio.

Pero no sólo las variaciones del clima influyen en la biocenosis, la propia existencia o no de un manto biológico modifica las condiciones generales del clima. Las grandes masas boscosas hacen que el clima, dentro de ella, sea más estable, con una amplitud térmica más reducida, una humedad relativa más alta y una velocidad de los vientos menor. La propia existencia de suelo puede reducir los extremos climáticos, hasta el punto de que la dinámica del relieve se ve condicionada por él. Cuando los grandes agentes del relieve actúan sobre una superficie sin vegetación son más activos, es el llamado régimen de rexistasia, mientras que si la superficie está recubierta entramos en un régimen de biostasia, en el que la labor de los agentes erosivos es más difícil.

21
Dic

El suelo

Publicado por Santiago el 21 de Diciembre de 2006 a las 05:00 am

Estructura del suelo.En biología (y por lo tanto en biogeografía) se llama suelo al producto de la interacción entre el manto biológico y el sustrato mineral de la Tierra. Es, pues, un compuesto organomineral (tiene una parte mineral y otra biológica) que se convierte en el sustento de otras especies, tanto vegetales como animales.

El suelo se forma por la descomposición de la roca madre, debido a factores climáticos (agua y temperatura) y a la acción de los seres vivos. La roca madre es el sustrato mineral sobre el que se asientan los seres vivos, especialmente, plantas y bacterias.

Si la roca madre pone lo mineral, la vegetación pone la parte orgánica. La descomposición de la vegetación, junto con aportes de la fauna y las bacterias, forma el humus. La parte orgánica aporta minerales, que no estaban, necesariamente, en la roca madre, y gases como amoniaco, nitratos y fosfatos. Todo esto constituye el alimento esencial para mantener el metabolismo de los diferentes seres vivos.

En el suelo se distinguen tres horizontes, aunque no todos los suelos tienen porqué tenerlos todos. Dependerá de su evolución.

1.- El horizonte A es en el que se encuentran los elementos orgánicos básicos. Es la parte más superficial del suelo. Sobre él se pueden encontrar los restos recién caídos que aún no están incorporados al suelo. Es el llamado mantillo.

2.- El horizonte B es en el que se encuentran los materiales más finos procedentes del horizonte A y que han sido arrastrados por la acción del agua (lixiviación).

3.- El horizonte C es la zona de contacto entre el suelo y la roca madre; allí donde la roca madre se disgrega. Tiene, por lo tanto, fragmentos minerales muy gruesos, y elementos biológicos muy finos, ya que hasta allí los arrastra la acción del agua.

Dependiendo de las características biológicas podemos diferenciar diversos tipos de humus: humus elaborado (mull), humus bruto (mor) y turba. Cada uno de ellos es característico de un tipo de clima y de un tipo de vegetación.

Pero también se pueden distinguir los suelos por su grado de evolución:

1.- Suelos no evolucionados. Caracterizados porque no tienen horizonte B.

2.- Suelos poco evolucionados. Con un horizonte B muy débil o inexistente y cuyas características dependen de la roca madre.

3.- Suelos evolucionados. Con los tres horizontes perfectamente marcados, y cuyas características son, en buena medida, independientes de la roca madre.

Los suelos también se pueden clasificar por características especiales, como la presencia de agua (suelos hidromorfos), o de sal (suelos halomorfos), o un pH bien ácido (suelos ácidos) bien básico (suelos básicos), o un suelo permanentemente helado (permafrost). Todo ello hace del suelo un campo especial de estudio.

20
Dic

Biogeografía

Publicado por Santiago el 20 de Diciembre de 2006 a las 11:07 am

DehesaUna de las principales ramas de la Geografía es aquella que trata de las distribución de los seres vivos en el planeta, y de sus relaciones con el entorno y entre sí. Es la Biogeografía, que además tiene una dimensión socioeconómica que no se debe desdeñar. La superficie de la Tierra es un espacio complejo en el que la vida se ha adaptado a sus características locales, pero tratando de expandirse lo más posible. Encontramos tres medios diferentes: la tierra, el agua y el aire; y en cada uno de ellos encontramos especies adaptadas a sus peculiaridades. Dentro de cada uno de estos medios, y en función de sus irregularidades geográficas, la vida se adapta a ellos. Alguna de las especies se especializa tanto que llega a ser única e irrepetible en todo el mundo. Se forman, así, los endemismos. Un endemismo es una especie exclusiva de un lugar.

Las especies vivas no están aisladas, sino que interactúan entre sí y con el entorno. Estas relaciones forman ciclos en los que se traspasa energía y materia, como la cadena trófica, el ciclo del agua, o el ciclo del sol.

Las relaciones que se establecen entre todos los seres vivos se llama biocenosis; y las relaciones de la biocenosis con el entrono físico forma un ecosistema. Las biocenosis y los ecosistemas tienden a mantenerse en equilibrio entre diversos umbrales máximos y mínimos. Los ecosistemas más estables son aquellos en los que se cumplen todas las transferencias. No obstante, no son sistemas permanentes sino que evolucionan en el tiempo, sobre todo para responder a los diferentes cambios del clima. Al fin y al cabo, la vida evoluciona para adaptarse al entorno, y el elemento del entorno que más rápidamente cambia es el clima.

Pero la vida no sólo se limita a responder a los cambios. Su propia actividad es capaz de cambiar el entorno físico. El suelo es el producto de la vida más relevante. Se trata del resultado de la interacción entre el mundo biológico y el mineral; pero también podemos señalar los cambios locales del clima, que diferencian a una área forestal de otra deforestada. Incluso las peculiaridades del relieve pueden estar afectadas por la existencia o no de un manto biológico.

En la mayoría de los ecosistemas existe una especie que destaca sobre las demás, por su presencia e importancia. A esta especie se le llama dominante, y normalmente es algún tipo de árbol. El equilibrio del ecosistema y la biocenosis depende del buen estado de la especie dominante. Ella permite el desarrollo de otras formas de vida a su alrededor (especies subseriales), y también éstas son vitales para el mantenimiento del ecosistema.

Biocenosis y ecosistemas entran en contacto entre sí en las zonas de transición. En ellas podemos encontrar especies de dos biocenosis diferentes. Algunas son propias de la zona de transición. Estas áreas se convierten, así, en las que más diversidad podemos encontrar. La biodiversidad es un elemento esencial de todo ecosistema. El ejemplo más claro es la zona intermareal; la zona de transición entre el mar y la tierra, que es uno de los lugares con más variedad de vida del planeta.

Los factores que más influyen en todo ecosistema y en la biodiversidad son: el suelo, el clima y la asociación entre especies, o biocenosis. A todo ello debemos sumar la influencia de la actividad humana, ya que el ser humano modifica, decisivamente, el medio natural para aprovechar sus recursos de la manera más efectiva.

19
Dic

El impacto de la ciudad en el medio ambiente

Publicado por Santiago el 19 de Diciembre de 2006 a las 10:29 am

Atasco nocturno en ManilaUna ciudad es un lugar construido por el ser humano para su comodidad, y en el que tiene todas las ventajas. La vida natural está, en buena medida, ausente. Sólo los parques, las riberas de los ríos, los animales de compañía, algunas aves, roedores, insectos, y arácnidos nos recuerdan el mundo salvaje. Pero la ciudad no sólo es un entorno artificial sino que es, también, un espacio concentrado, en el que los residuos se liberan al ambiente de manera masiva.

La ciudad tiene su impacto en todos los órdenes del entorno. Provoca contaminación lumínica, permitiéndonos ver durante la noche, y ocultando el cielo nocturno. Presenta contaminación del aire, por culpa de la combustión de gasóleos y gasolinas, procedentes, sobre todo, del transporte. La contaminación atmosférica produce un aumento de CO2 y SO2, que provoca lluvia ácida en el entorno.

La actividad humana genera gran cantidad de residuos biológicos, sólidos y químicos: basuras. La eliminación de basura es uno de los problemas más acuciantes de las ciudades.

Entre todos los elementos que contaminan en la ciudad, el automóvil privado es el objeto individual que más impacto produce. Contamina el aire con la combustión, produce excesos de ruido, y ocupa gran cantidad de espacio, provocando atascos y dificultades de movilidad a los peatones. Además, necesita de una infraestructura para circular, que también es, de por sí, contaminante: las calles asfaltadas.

Debido a los altos niveles de contaminación las ciudades tienen un clima diferente al del entorno. Normalmente, la temperatura en la ciudad es mayor que en las afueras. En situaciones atmosféricas en las que predomina un anticiclón térmico la diferencia se hace muy evidente, y aparece una isla de calor. La isla de calor consiste en el rápido aumento de la temperatura desde las afueras hacia el centro urbano. Allí los edificios y el asfalto desprenden el calor acumulado, y se eleva la temperatura. Esta diferencia de temperaturas provoca vientos locales desde el exterior hacia el interior.

Las precipitaciones en las ciudades son las mismas que en el resto del entorno, pero la escorrentía es mucho más violenta, ya que el asfalto y la piedra convierten a las calles y alcantarillas en canales de aguas rápidas. Estas aguas arrastran las basuras acumuladas durante las épocas secas, lo que provoca un aumento repentino de contaminantes en los ríos.

Pero la ciudad no sólo se limita a contaminar el entorno. Necesita, para mantenerse, materias primas y recursos naturales que ella misma no puede generar: agua, maderas, pierdas, energía, alimentos, etc. Todo lo ha de conseguir en la naturaleza, la que tiene cerca o la que está más lejos. Productos, todos ellos, que llegan a través de una red de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos. Redes que se extienden por el espacio entre ciudades.

Del otro lado, los urbanitas vemos en la naturaleza un espacio de esparcimiento, y ocio. Vivimos en una cultura urbana, y todas nuestras actividades, la economía y las relaciones sociales dependen de las buenas relaciones entre la ciudad y un entorno lo más sano posible.

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