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La proyección Peters
Santiago el 24 de Noviembre de 2006
Como ya sabemos no es posible desarrollar la superficie de una esfera (como la Tierra) sobre un plano (eso sería encontrar la cuadratura del círculo), y para poder mostrar la superficie de la Tierra en un plano necesitamos de una proyección.
Existen muchas proyecciones pero en la década de 1950 el cartógrafo alemán Arno Peters desarrolló un sistema de proyección con unas características muy concretas y que tenía la virtud de terminar con la dictadura eurocéntrica de los planisferios terrestres.
Al pasar una superficie curva a otra plana o bien se deforman los ángulos o bien se deforman las superficies. Para Peters un buen mapa debe de conservar los ángulos, de tal manera que un ángulo medido en el mapa se corresponda con el mismo ángulo medido sobre el terreno. Esta característica sólo la tienen todas las proyecciones cilíndricas, de las cuales ha habido muchas a lo largo de la historia, pero hasta la proyección de Peters la más famosa era la de Mercator, por lo que sobre esta dirige Peters sus críticas. Él ve en la proyección Mercátor dos defectos:
El primer defecto es que a medida que se va ganando en latitud los paralelos están cada vez más separados hasta llegar a un punto en el que no es posible subir más. Esto supone que las latitudes altas están sobredimensionadas, y parecen mucho más grandes que las latitudes bajas. Así, por ejemplo, en un mapa Mercator Groenlandia parece mucho más grande que la península de Arabia, cuando en realidad es sensiblemente menor. En el siglo XVI, cuando Mercator hizo su mapa, esto no era un problema, ya que esas latitudes estaban por explorar, pero a medida que se fueron haciendo descubrimientos geográficos se tuvo la necesidad de que el mapa representase toda la Tierra en sus proporciones justas.
El segundo defecto es que la proyección Mercator no pone en el centro del mapa la línea del ecuador, sino el paralelo 30º N más o menos, con lo que el hemisferio Norte aparece mucho más grande que el hemisferio Sur. Este es un mapa eurocéntrico, en el que se muestra el predominio de Europa y América del Norte en el mundo.
Para solucionar esto aparecieron muchas proyecciones alternativas, pero ninguna de ellas conservaban los ángulos, lo que las hacía inútiles. Las mejores conservaban bien las superficies, pero las más difundidas ni siquiera conseguían esto. La imagen de un mundo en la que el predominio del norte era absoluto, era la regla de estas proyecciones.
Peters ideó una proyección, que pudiese representar todo el mundo y en el que la distorsión de las superficies fuera mínima. Además puso el ecuador en el centro del mapa. Con estas premisas obtuvo una compleja fórmula matemática que conseguía todo esto. Representa fielmente las latitudes medias. Las latitudes altas parecen un poco más pequeñas, en comparación, y las latitudes bajas, un tanto más grandes; pero aquí están los países pobres, lo que a Peters le pareció más una virtud que un defecto. En todo caso la distorsión de las superficies es menor en el mapa de Peters que en el de Mercator.
Peters fue mucho más lejos. Propuso modificar la red de meridianos y paralelos. El meridiano cero dejaría de estar en Greenwich para pasar, más o menos, al centro del estrecho de Bering, en un meridiano que no cortase ningún país. Además, este meridiano sería la línea de cambio de fecha, totalmente recta. Por otro lado planteó que el círculo no se dividiese en 360º sino en 100º. La longitud iría de 0º a 100º, al igual que la latitud. El polo Norte sería el paralelo 0º, el polo Sur el 100º y el ecuador el 50º.
El mapa tiene, para Peters, ventajas evidentes, y da una imagen mucho más ajustada del mundo que cualquier otro, aunque a quien lo ve por primera vez le parece raro. Sólo la ONU y las ONG lo han adoptado, y es que rompe por completo las imágenes del mundo en las que los países del norte tiene preponderancia. Y tiene una virtud más: su belleza.
La proyección Peters no está exenta de críticas, empezando por el excesivo peso que tienen sus posiciones ideológicas, que en buena medida se sobreponen a las características cartográficas. A pesar de que Peters lo presenta como una novedad su proyección había sido propuesta ya en 1855 por el clérigo escocés James Gall, la llamó proyección ortográfica equivalente. Entre los los cartógrafos hay consenso en denominar a la proyección de Gall-Peters.
Por otra parte las virtudes que Peters atribuye a su proyección son comunes a todas las proyecciones cilíndricas equivalentes, incluida la proyección cilíndrica de Lambert (1772), de la cual derivan todas las proyecciones cilíndricas modernas.

Eratóstenes fue uno de los grandes sabios que surgieron al amparo de la mítica biblioteca de Alejandría; de la que fue director. Nació en Cirene (en la actual Libia) en el año 276 a. C. Se interesó por todos los ámbitos del saber.
Como sabemos, para poder localizar un punto sobre la superficie terrestre empleamos una red de líneas imaginarias que nos permiten determinar cualquier punto. Esas líneas son: los meridianos y los 
Para poder localizar un punto sobre la superficie terrestre empleamos una red de líneas imaginarias que nos permiten determinar cualquier punto. Esas líneas son: los 

Decían los clásicos que el mundo es una bola; y lo decían con más acierto de lo que nunca llegaron a imaginar. Aunque mirado desde lejos el planeta Tierra parece una esfera perfecta, como trazada con un compás, lo cierto es que su forma y su superficie presenta irregularidades, y se parece más a una bola de nieve o de barro que a una esfera perfecta. Aunque popularmente se cree que los antiguos creían que la Tierra era plana, lo cierto es que ya el filósofo griego Aristóteles creía que era una esfera, y Eratóstenes, en el siglo III antes de Cristo, no sólo lo demostró, sino que la midió con gran precisión. Cuando Cristóbal Colón propone llegar a Cipango (Japón) por el oeste, lo hace porque se sabe que la Tierra es redonda; y cuando los expertos portugueses e ingleses rechazan financiar su proyecto, lo hacen porque saben que los cálculos de Colón están mal y la Tierra es más grande de lo que él cree. Técnicamente se dice que la forma de la Tierra es la de un geoide de revolución; lo que le da un aspecto esencialmente esférico, pero engordado en el ecuador y achatado por los polos. Para conocer la forma exacta de la Tierra se ha desarrollado una ciencia independiente: la 











