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14
Dic

La ciudad contemporánea

Publicado por Santiago el 14 de Diciembre de 2006

San Francisco (California)Las ciudades actuales en las que vivimos han sufrido una transformación rápida y radical que si bien comenzó con la Revolución industrial se ha desarrollado enormemente a partir de la Segunda Guerra Mundial. Estamos ante un nuevo sistema político, económico y social que ha hecho surgir una nueva ciudad.

Ya en el siglo XIX la ciudad cambia radicalmente. Concentra la industria, la burguesía y el proletariado; lo que le obliga a crecer mucho más de lo que lo había hecho hasta entonces. Un crecimiento sólo posible gracias a los nuevos medios de transporte. Dos son las ideas que impulsan la nueva ciudad: la concentración del mercado en torno al centro urbano y la reunión de trabajadores y consumidores. El prototipo de ciudad es la reforma que Haussmann hace en París: una ciudad ordenada, con alcantarillas, iluminación, calles anchas y arboladas, etc., y un plano regular.

Las primeras intervenciones urbanas tratan de reformar la antigua ciudad, derribando las murallas y dando un espacio de expansión. Es el plan de reforma interior: rectificación y ensanchamiento de calles y creación de una zona comercial que terminará por convertirse en el centro urbano; centro al que también se trasladarán la administración y la residencia de la burguesía.

Concluida la reforma interior la ciudad se expande fuera de sus antiguas murallas, con o sin plan. Es el conocido como ensanche. En la mayoría de los casos comunica la estación del ferrocarril con la parte vieja de la ciudad. Éste terminará siendo el auténtico centro urbano de la ciudad.

El querer vivir y trabajar cerca del centro crea una diferencia en los precios del suelo, por lo que al centro sólo pueden acceder los más ricos. Poco a poco en el centro se construyen los edificios más altos. Además, todas las calles principales de la ciudad conducen a él.

Alrededor de este núcleo se desarrollan la industria y los barrios del proletariado. Aparece una urbanización del entorno que no está planificada, y por lo tanto carece de servicios. Son los barrios de extrarradio. Poco a poco la ciudad va siendo más densa, y comienzan a haber problemas de contaminación. En países como Estados Unidos esto provoca una pérdida de la función residencial en el centro y la burguesía se traslada a las afueras. Por el contrario, en las ciudades del entorno mediterráneo, la idea de la ciudad como modelo de convivencia mantiene la función residencial en el interior de las mismas.

Con el crecimiento de la población y su concentración en las ciudades aparece la necesidad del transporte. Hasta mediados de la década de 1950 el transporte mayoritario era público, pero con la generalización del automóvil privado la ciudad debe transformarse para su uso: se asfaltan las calles, se ponen aceras, señales de tráfico, semáforos, etc. En definitiva, en las ciudades aparecen dos circuitos distintos y separados, uno para los automóviles y otro para los peatones.

Pero la ciudad ha seguido creciendo, y aparecen problemas de congestión. Los atascos son frecuentes. Se construyen carreteras de circunvalación, vías rápidas y se peatonaliza la ciudad más antigua.

Aún así la vivienda en la ciudad es muy cara para amplias zonas de la población, por lo que aparecen los barrios de chavolas en su entorno.

A medida que el crecimiento económico lo permite la ciudad se va dotando de infraestructuras esenciales: calles nuevas, anchas y arboladas, alcantarillas, alumbrado, agua y electricidad en las casas, recogida de basuras, etc., y aparece un nuevo tipo de edificio: el rascacielos. Los edificios de varios pisos permiten el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para vivienda.

Este tipo de ciudad puede crecer casi indefinidamente, hasta el punto de que llegan a fundirse unas con otras. Se crean, así, conurbaciones y megalópolis, que es uno de los fenómenos urbanos más característico de nuestro tiempo.

Sin embargo, esta ciudad termina por ser agobiante para el ser humano, y aparecen fenómenos de deslocalización. Parte de la población vuelve a vivir en el campo, a una distancia de unos 30 minutos. Aquí se construirán viviendas unifamiliares habitadas por gente que trabajan en la ciudad pero viven en el campo, y junto a ellas los centros comerciales en las afueras. Es la rururbanización, o la urbanización del campo.

13
Dic

Las ciudades del pasado

Publicado por Santiago el 13 de Diciembre de 2006

Plano de Santiago de Chile de 1831La ciudad es un producto histórico en el que se pueden rastrear las huellas, más o menos claras, de todas su vicisitudes, desde su fundación hasta la actualidad. Lo más estable de las ciudades es su emplazamiento, pero también la forma de los barrios más antiguos y el callejero.

Para reconocer las huellas del pasado es necesario saber cómo eran las ciudades del pasado.

La ciudad clásica grecorromana es el modelo básico de urbanismo en nuestro mundo occidental. Restos griegos y romanos, sobre todo romanos, existen en las ciudades de todo lo que fue el Imperio romano, y principalmente en Europa. En Italia, Francia y España el pasado romano está muy presente en todas las ciudades que fundaron. Las ciudades de nueva planta que construyeron tenían un plano regular con forma de cuadrícula, un plano ortogonal. Este, por otra parte, era el modelo básico de la mayor parte de las ciudades antiguas. La diferencia más notable entre las ciudades griegas y romanas (organización política aparte) es que en las ciudades griegas todas las calles tenían el mismo tamaño (siguiendo el modelo que siguió Hipodamos en Mileto), mientras que en las romanas hay dos calles principales que organizan el espacio en cuadrantes, el cardo con dirección norte-sur, y el decumanus, con dirección este-oeste. Por lo demás, en todas las ciudades clásicas podemos encontrar lugares dedicados a la reunión, el ocio y el culto religioso. No obstante, hay que tener en cuenta que a medida que crecieron, las ciudades fueron complicando su callejero. Es el caso de la propia Roma. Roma tratará de hacer de sus ciudades un lugar digno para vivir, y las dotarán de alcantarillado, acueductos, fuentes, puentes, termas, pavimento, etc. Los restos que quedan son el emplazamiento y la forma de las primeras murallas, inscritas en los barrios más antiguos; aparte de algunas ruinas.

Tras la caída del Imperio romano aparece la Edad Media y dos culturas diferentes, cada una con su modelo de ciudad: la ciudad cristiana y la ciudad islámica. La ciudad islámica tiene un callejero irregular y estrecho, hasta con calles sin salida. Se forman barrios en los que se concentran las gentes por profesiones. No hay apenas plazas, edificios públicos ni de diversión; a parte del zoco y la mezquita. La ciudad medieval cristiana tiende a la regularidad geométrica pero las servidumbres de paso y cierto descontrol urbanístico terminarán por hacer que su callejero característico sea irregular, aunque no tanto como en las islámicas. De esta época nos queda un callejero irregular superpuesto al de la ciudad clásica.

Tras la Edad Media, en el mundo cristiano se recuperan los valores del mundo clásico. En la Edad Moderna las ciudades se vuelven más regulares y aparecen gran variedad de tipos de plano. Se crean ciudades nuevas, pero sobre todo se reforman las ciudades, abriendo plazas, ensanchando calles, adornando lugares, construyendo edificios de referencia, etc. De esta época nos quedan las plazas, ciertas calles, algunos edificios emblemáticos, y en algunos casos barrios de expansión.

Esta es la época de la construcción, de nueva planta, de las ciudades en América; en los dominios españoles y portugueses. Al ser de nueva construcción se planean desde el principio y se construyen con un plano ortogonal, calles anchas, una plaza mayor, edificios de administración y gestión de la ciudad, etc. Son la base de las ciudades americanas de la actualidad, y en todas ellas la huella de la Edad Moderna se conserva indeleble. Sólo unas pocas de ellas, como México, se emplazan sobre ciudades precolombinas. En Estados Unidos el desarrollo económico y la vorágine constructiva, ha borrado muchas huellas del pasado colonial, y aún así se puede rastrear en muchas de sus ciudades.

12
Dic

La ciudad y la Geografía urbana

Publicado por Santiago el 12 de Diciembre de 2006

Imagen panorámica de La Paz (Bolivia)Desde tiempos del neolítico la ciudad ha sido el modelo de convivencia de todas las culturas humanas, y por eso mismo ha sido, desde el principio, objeto de estudio de la Geografía. No obstante, es sólo tras los esfuerzos de reconstrucción de las ciudades europeas, concluida la segunda guerra mundial, y el desarrollo de las grandes ciudades en Estados Unidos, cuando la Geografía urbana adquiere verdadera importancia. A partir de entonces la Geografía urbana se convierte en un elemento relevante para organizar el espacio de las ciudades.

Pero ¿qué es una ciudad? Lo cierto es que el concepto de ciudad ha cambiado a lo largo del tiempo, y no es el mismo según las partes del mundo. Ciudades famosas en la Antigüedad hoy nos parecerían pequeños pueblos. En realidad, lo más característico de una ciudad es su capacidad de organizar el espacio a su alrededor. Esto lo consigue gracias a dos características: su función y un centro urbano que sirve de referencia a la gente del entorno.

Toda ciudad se encuentra en un emplazamiento, es decir en una localización topográfica concreta. Pero además, está relacionada con el entorno, y con otras ciudades, a esto se le llama situación. Se puede determinar una jerarquía urbana en la que se encuadran las ciudades de cada país. El rango más bajo son los pueblos con funciones urbanas, en las que se encuentran los servicios básicos, y el rango más alto son las ciudades que organizan todo el país, con funciones políticas o comerciales.

Las principales funciones urbanas son:

1.- La función comercial, que es la principal actividad económica en todas las ciudades.

2.- La función residencial, puesto que en ellas vive la mayor parte de la gente.

3.- La función administrativa, que concentra los centros de decisión públicos y privados.

4.- La función cultural, con los principales centros de ocio y de difusión de ideas.

Todas las ciudades tienen varias funciones, aunque algunas de ellas potencian más unas que otras. Las capitales mantienen la función administrativa, otras son ciudades turísticas, religiosas, etc.

Las ciudades en las que vivimos se organizan en torno a un centro urbano. El centro urbano es la referencia de servicios de toda la ciudad y su entorno.

Las ciudades tienen una forma, una morfología urbana, pensada y planeada. El plano urbano no es casual, sino decisión de las autoridades de la ciudad. Además, cada barrio se especializa en una determinada función, así, hay barrios residenciales, comerciales, de ocio, turísticos, industriales, etc.

En definitiva, la ciudad es un sistema muy complejo que hay que desentrañar por partes, pero que funciona como un conjunto indisoluble y que organiza el entorno, alcanzando su influencia mucho más lejos de sus límites precisos.

11
Dic

La distribución de la población y las migraciones

Publicado por Santiago el 11 de Diciembre de 2006

Densidad de población en el mundoLa población no se distribuye en el espacio geográfico de manera uniforme. Existen puntos de máxima concentración y vacíos absolutos. A la cantidad de población que existe en un país determinado se le llama densidad demográfica:

Densidad demográfica = Población/Superficie del país en kilómetros cuadrados.

Los puntos de máxima concentración (máxima densidad demográfica) son las ciudades. Frente a éstas, el mundo rural presenta unas densidades mucho menores. Aún así, presenta dos modelos: el poblamiento concentrado, en el que los habitantes se aglomeran en pueblos, dejando el resto del territorio para ser explotado agrícolamente, y el poblamiento disperso, en el que se distribuyen de manera más o menos uniforme por todo el territorio.

En el conjunto del planeta la población tiende a concentrarse en dos tipos de regiones: las desarrolladas, que mantienen a grandes contingentes de población por su eficiencia económica, y las que necesitan para mantener su economía tradicional grandes cantidades de trabajadores.

Existen en el mundo cuatro grandes zonas de alta densidad de población, y todas se encuentran en las latitudes medias del hemisferio norte.

1.- Asia oriental: Japón y la costa China.

2.- Asia meridional: India, Paquistán, Indonesia, Bangladesh y la península de Indochina.

3.- Europa central.

4.- El noreste de Norteamérica: entre la costa y la región de los Grandes Lagos.

Además de éstas, existen otras zonas muy densamente pobladas, pero de menor tamaño, como la costa de California en Estados Unidos, México Distrito Federal, el sur de Europa, el delta del Nilo y la región del río Níger (en el hemisferio Norte); o la región del Río de la Plata, la región de São Paulo en Brasil, el cabo de Buena Esperanza y el suroeste australiano (en el hemisferio Sur).

Frente a estos países densamente poblados existen cuatro tipos de grandes vacíos: los desiertos fríos del Ártico y el Antártico; los desiertos subtropicales, cálidos y áridos; las selvas ecuatoriales y la alta montaña. Son regiones como Siberia, Canadá, el Sáhara, el Amazonas, los Andes, la Patagonia, el Tíbet, el desierto australiano, el centro de Norteamérica, etc.

El que una región esté densamente poblada no implica que esté superpoblada. Se entiende que hay superpoblación cuando los recursos económicos no son suficientes para toda la población. Cuando hay superpoblación parte de los habitantes debe de emigrar. Al desplazamiento de población que conlleva un cambio de la residencia habitual se le llama migración. En el país de origen son emigrantes y en el de destino inmigrantes. No obstante, existe un migración especial, que tiene carácter anual y cíclico, en la que se migra para trabajos de temporada, como campañas agrícolas o turísticas. Es la denominada emigración golondrina.

Dos son los tipos de países receptores de población, de inmigrantes: las regiones desarrolladas y los países nuevos, que dan la oportunidad de hacer negocios desde una economía por desarrollar pero en expansión. Un ejemplo clásico de este segundo tipo fue la emigración a América tras su independencia.

A parte de las causas estrictamente económicas, existen otras, de origen socioeconómico: persecución política, guerras, corrupción del Estado, etc., y también por catástrofes naturales.

La tasa que nos dice si una región es de inmigrantes o de emigrantes es el saldo migratorio:

Saldo migratorio = Crecimiento real – Crecimiento natural

o bien

Saldo migratorio = Inmigrantes – Emigrantes

Las migraciones son un factor de corrección de las desigualdades; pero es cuando se hacen libremente, tanto en el país emisor como en el receptor, cuando favorecen el desarrollo en ambos lados. Las trabas generan circuitos ilegales y delincuenciales que detraen gran parte de la riqueza que se crea. En general, son los emprendedores quienes emigran, privando a su región de origen de sus iniciativas, pero pueden trabajar desde el exterior para sus países, y son más efectivos cuando en el país de acogida están legalmente.

8
Dic

Ideas y políticas demográficas

Publicado por Santiago el 8 de Diciembre de 2006

Mercado localMucho antes de que el estudio de la población se convirtiese en ciencia, los economistas del siglo XIX ya estudiaban la relación que existe entre la población y la economía, en especial si los recursos económicos serían suficientes para una población creciente. Desde el principio se diferenciaron dos posturas: las que afirmaban que el crecimiento económico y el aumento de la productividad permitirán un crecimiento demográfico continuo; y las que creían que el crecimiento económico tiene un límite, ya que el crecimiento demográfico terminará por ser superior al económico, y no habrá recursos para todos.

Entre los que sostenían que el crecimiento económico permitiría el crecimiento demográfico estaban los socialistas y los marxistas. En el siglo XIX consideraban que no es posible solucionar los problemas de subsistencia y pobreza del proletariado mientras la burguesía acumula un capital que pertenece al trabajador. Se concebía como un problema de distribución y de justicia social. No se puede pensar en reducir la natalidad del proletariado mientras la riqueza esté mal distribuida.

Entre los abanderados de la hipótesis de que el crecimiento económico tiene un límite, porque la población necesitaría de más recursos de los disponibles, se encuentra Malthus. En su «Ensayo sobre el principio de población» expone sus ideas clave. Según Malthus, la progresión del crecimiento de la población es, o puede ser, geométrica, mientras que el crecimiento de los recursos agrícolas no puede ser más que aritmético, Malthus sólo se ocupó de la relación entre población y recursos agrícolas, pero su razonamiento se puede aplicar al conjunto de la economía. Este desfase en el ritmo de crecimiento de la población y la economía provocará, a la larga, problemas de subsistencia. La única manera de evitar esto es tomando medidas para reducir el crecimiento demográfico.

Si bien estos argumentos son ciertos para un determinado estado de la tecnología, lo cierto es que el desarrollo económico impulsó el científico, y este mejoró la productividad, permitiendo que con menos recursos se consiguiese más producto final. Así, desarrollo económico y crecimiento de la población han ido de la mano en perfecto equilibrio.

Estas teorías han generado dos tipos de políticas con respecto a la población: las natalistas y la antinatalistas o maltusianas. Aunque en principio se podría pensar que las políticas natalistas son propias de ideologías de izquierda y las antinatalistas liberales lo cierto es que que han sido asumidas indistintamente por ambas según sus intereses coyunturales.

Los nacionalismos han tendido a afirmar que la riqueza de un pueblo está en sus hombres, por lo que era necesario fomentar el crecimiento de la población. Además, esto les permitía tener fuerza de trabajo disponible.

Las políticas antinatalistas se fomentan, frecuentemente, en los países del Tercer Mundo, con problemas graves de desarrollo y superpoblación. Los escasos recursos no permiten mantener grandes contingentes de población, y las autoridades tratan de convencer a sus ciudadanos de la conveniencia de tener pocos hijos. Sin embargo, esto se consigue, de manera efectiva, gracias a los métodos anticonceptivos, y estos son caros o chocan con trabas y tabúes religiosos y sociales.

Las políticas natalistas las encontramos en la actualidad en los países desarrollados con bajas tasas de fecundidad, problemas de envejecimiento y que no desean recurrir a la inmigración. Sin embargo, en estos países, las medidas maltusianas son una tendencia social que están por encima de las políticas.

Las políticas natalistas fueron comunes en los antiguos países socialistas, de la órbita de la Unión Soviética. El triunfo del socialismo dependía del número de socialistas, que podrían extender la Revolución.

El caso paradigmático de país con política antinatalista es China, un Estado socialista pero con la mayor población del mundo, y con muchos problemas para mantener el nivel de desarrollo.

En el fondo, todas la políticas tratan de encontrar un equilibrio entre población y desarrollo económico que depende mucho más del funcionamiento del mercado que de las políticas de los gobiernos.

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