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El suelo
Santiago el 21 de Diciembre de 2006
En biología (y por lo tanto en biogeografía) se llama suelo al producto de la interacción entre el manto biológico y el sustrato mineral de la Tierra. Es, pues, un compuesto organomineral (tiene una parte mineral y otra biológica) que se convierte en el sustento de otras especies, tanto vegetales como animales.
El suelo se forma por la descomposición de la roca madre, debido a factores climáticos (agua y temperatura) y a la acción de los seres vivos. La roca madre es el sustrato mineral sobre el que se asientan los seres vivos, especialmente, plantas y bacterias.
Si la roca madre pone lo mineral, la vegetación pone la parte orgánica. La descomposición de la vegetación, junto con aportes de la fauna y las bacterias, forma el humus. La parte orgánica aporta minerales, que no estaban, necesariamente, en la roca madre, y gases como amoniaco, nitratos y fosfatos. Todo esto constituye el alimento esencial para mantener el metabolismo de los diferentes seres vivos.
En el suelo se distinguen tres horizontes, aunque no todos los suelos tienen porqué tenerlos todos. Dependerá de su evolución.
1.- El horizonte A es en el que se encuentran los elementos orgánicos básicos. Es la parte más superficial del suelo. Sobre él se pueden encontrar los restos recién caídos que aún no están incorporados al suelo. Es el llamado mantillo.
2.- El horizonte B es en el que se encuentran los materiales más finos procedentes del horizonte A y que han sido arrastrados por la acción del agua (lixiviación).
3.- El horizonte C es la zona de contacto entre el suelo y la roca madre; allí donde la roca madre se disgrega. Tiene, por lo tanto, fragmentos minerales muy gruesos, y elementos biológicos muy finos, ya que hasta allí los arrastra la acción del agua.
Dependiendo de las características biológicas podemos diferenciar diversos tipos de humus: humus elaborado (mull), humus bruto (mor) y turba. Cada uno de ellos es característico de un tipo de clima y de un tipo de vegetación.
Pero también se pueden distinguir los suelos por su grado de evolución:
1.- Suelos no evolucionados. Caracterizados porque no tienen horizonte B.
2.- Suelos poco evolucionados. Con un horizonte B muy débil o inexistente y cuyas características dependen de la roca madre.
3.- Suelos evolucionados. Con los tres horizontes perfectamente marcados, y cuyas características son, en buena medida, independientes de la roca madre.
Los suelos también se pueden clasificar por características especiales, como la presencia de agua (suelos hidromorfos), o de sal (suelos halomorfos), o un pH bien ácido (suelos ácidos) bien básico (suelos básicos), o un suelo permanentemente helado (permafrost). Todo ello hace del suelo un campo especial de estudio.

Una de las principales ramas de la Geografía es aquella que trata de las distribución de los seres vivos en el planeta, y de sus relaciones con el entorno y entre sí. Es la Biogeografía, que además tiene una dimensión socioeconómica que no se debe desdeñar. La superficie de
Una ciudad es un lugar construido por el ser humano para su comodidad, y en el que tiene todas las ventajas. La vida natural está, en buena medida, ausente. Sólo los parques, las riberas de los ríos, los animales de compañía, algunas aves, roedores, insectos, y arácnidos nos recuerdan el mundo salvaje. Pero la ciudad no sólo es un entorno artificial sino que es, también, un espacio concentrado, en el que los residuos se liberan al ambiente de manera masiva.
La forma que adopta el callejero de toda ciudad se plasma en el plano urbano. Existen cuatro tipos básicos:



Las ciudades en las que vivimos no se organizan de manera aleatoria. Sus partes, sus funciones y la localización de las mismas tienen una lógica muy marcada. Todo pivota en torno al centro urbano, el centro de negocios, la city que dicen en inglés. Aquí se encuentra el suelo más caro, y por lo tanto los servicios que consiguen tener un mayor beneficio con el mínimo suelo, como los bancos, compañías de seguros, tiendas de moda, las instituciones públicas, etc. En general los centros de decisión de las empresas y la administración. En las ciudades de tradición mediterránea, en las cuales el centro tiene, también, una importante función residencial, se encuentran ciertos servicios básicos, como la alimentación, y ciertas actividades heredadas, aunque tienden a desaparecer. En general carecen de zonas verdes aunque sí están dotadas de plazas más o menos grandes. 











