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23
Ene

La agricultura de plantación

Publicado por Santiago el 23 de Enero de 2007

Plantación de café en BrasilLa agricultura de los países subdesarrollados se debate entre dos modelos opuestos y hasta contradictorios: la agricultura tradicional y la agricultura de plantación. La agricultura tradicional proporciona una economía de subsistencia a los campesinos pobres y abastece, en la medida de lo posible, el mercado local. Por el contrario, la agricultura de plantación está destinada a abastecer los mercados de los países ricos, y emplea todos los adelantos de la Revolución verde.

Según la definió la OIT en 1958, una plantación es una explotación agrícola, situada en una región tropical o subtropical, que emplea regularmente trabajadores asalariados y en la que, con fines comerciales, se cultivan o producen, en régimen de monocultivo, productos tropicales. Así pues, estamos ante una empresa de gran propiedad, explotación directa, con empleados asalariados y altamente capitalizada, que utiliza todos los medios técnicos y científicos que pone a su alcance la Revolución verde.

Los cultivos más comunes en este tipo de agricultura son: el café, la caña de azúcar, el plátano o banana, la hevea, el cacao, la nuez, el coco, los cacahuetes, el algodón, el tabaco, los agrios, el aceite de palma, la quina, las piñas y el té, pero existen otros, como el yute o el cáñamo.

La dedicación de la plantación a un sólo cultivo es un riesgo para una economía basada en este tipo de agricultura. Mucho más si el monocultivo se extiende a la gran mayoría de las plantaciones de un país, y más aún si la economía del país depende de ese producto. Cuando se dedica a la exportación casi toda la producción, la viabilidad depende de los precios internacionales del producto; y esta depende de la demanda en los países ricos y de que no aparezcan otros productores más baratos.

Las grandes plantaciones se encuentran en los países pobres no sólo porque los productos que proporcionan sean tropicales sino porque la tierra, allí, es muy barata; tanto que cuando se agota su feracidad es más barato roturar bosque nuevo que recuperarla. De esta manera la plantación devora los recursos agrícolas de la región, extendiéndose sobre suelo nuevo y dejando atrás, tierras improductivas.

Desde la década de 1960 los capitales invertidos en las grandes plantaciones no provienen de los países ricos, sino que son autóctonos. No obstante esto no es un gran ventaja, ya que son estos lo que hacen frente a las dificultades de la producción. En manos de los países ricos está lo que proporciona un mayor valor añadido, el transporte, la transformación y la comercialización. En los países que tienen plantaciones se genera dos clases sociales diferentes, los dueños de las plantaciones, agricultores ricos, y jornaleros sin tierra que trabajan para ellos por un salario. En muchas ocasiones estos complementan su economía con una pequeña parcela en la que se hace un policultivo de subsistencia. No es esta una agricultura tradicional, sino una agricultura complementaria en la que se emplean muy pocos recursos tecnológicos.

Los productos de las plantaciones no llegan en bruto al mercado de los países ricos. Todos ellos han de sufrir un proceso de transformación, conservación y presentación más o menos complejo. Alimentan, así, una potente industria agroalimentaria. Es en estos procesos donde el valor añadido de los productos agrícolas aumenta.

La agricultura de plantación es un buen sistema para proporcionar alimentos baratos a la mayor parte de la población, pero no está orientada a satisfacer la demanda de los países en los que se enclava, sino la de los países ricos. De esta manera la tierra de los países pobres no se pone en producción para resolver la economía local, sino la del mundo desarrollado.

22
Ene

Los sistemas agrarios tradicionales

Publicado por Santiago el 22 de Enero de 2007

Agricultura tradicionalEs un poco excesivo hablar de la agricultura tradicional como un único conjunto, ya que lo que define a estos sistemas es su variedad. Cada cultura concreta su relación con el mundo rural de una manera propia y definitoria, y que configura un paisaje característico. Sin embargo, existen algunas características comunes a todas ellas.

La característica común más relevante es el retraso técnico y tecnológico. Esto se traduce en la necesidad de mucha mano de obra y el uso preferente de aperos de labranza no mecánicos.

La agricultura tradicional, hoy en día, es de subsistencia, es decir, se consume todo lo que se produce y se dedica al gasto familiar gran parte de lo cultivado. Muy poca parte de la producción va al mercado, y en todo caso es un mercado local.

Más de un quinto de la humanidad basa su economía en la subsistencia. Es un tipo de agricultura propia de los campesinos pobres en los países subdesarrollados. Estas son personas que no pueden acceder a los avances de la Revolución verde, debido a que requiere de unas inversiones que no pueden hacer. Por otra parte, llegan al mercado de sus países productos más baratos que los suyos; procedentes de los países ricos.

El sistema tradicional más simple es el de los pueblos de cazadores y recolectores. Se trata de un sistema preneolítico de explotación del territorio. Hoy en día sólo permanece entre ciertos pueblos de la selva ecuatorial de África y América.

Uno modelo algo más complejo es el de la agricultura y la ganadería nómada o seminómada. Se considera que surge en los primeros tiempos del Neolítico, y requieren sociedades más organizadas. Hoy es día sólo lo practican unos pocos pueblos en Mongolia y en las grandes sabanas de África.

La agricultura itinerante o cíclica está algo más extendida. Se diferencia con la nómada en que se vuelve reiteradamente sobre las mismas tierras. El tiempo en el que no están en producción se denomina barbecho. Requiere de gran cantidad de tierras y se cultivan con aperos de labranza muy elementales: hacha, azada, bastón, etc. El método fundamental de preparación del terreno que se va a cultivar es el de fuego y roza. La podemos encontrar en las grandes sabanas de África. En este tipo de agricultura la ganadería es esencial, ya que proporciona los abonos y se aprovechan las tierras que quedan en barbecho.

En estos modelos la propiedad del suelo suele ser comunal, porque que todos participan de las tareas agrícolas de manera similar, aunque también, haya propiedad privada.

Otro modelo de producción tradicional es el del arrozal asiático, que es un caso de agricultura tradicional intensiva. El arrozal asiático se extiende por todo el sudeste asiático y China. Requiere de mucha mano de obra y está muy poco mecanizado. Es el sistema que mantiene la economía de un mayor número de personas. Además, por su carácter intensivo es el que ha transformado el paisaje de una manera más radical.

Existe otro modelo de agricultura tradicional intensiva, que es el de los oasis de los desiertos del norte de África y el Cercano y Medio Oriente. El suelo cultivable es muy poco, y el agua escasa. Precisa de sociedades muy organizadas.

La agricultura tradicional tiende a desaparecer, debido al impacto de la Revolución verde. Pero se mantiene porque, al fin y al cabo, está orientada al mercado local, y no a la exportación, como ocurre con los grandes proyectos agrícolas, con la agricultura de plantación.

19
Ene

La revolución verde

Publicado por Santiago el 19 de Enero de 2007

Cultivo de tomates en invrenaderoLa Revolución industrial no sólo tuvo su impacto en la industria. Los productos que proporcionaban también se aplicaron en la agricultura, de esta manera se aumentó la productividad de la tierra, y fue posible alimentar a una población cada día mayor y que, además, no se dedicaba a la producción agraria. Sin embargo, esta contribución fue muy limitada hasta que en la década de 1940 la Fundación Rockefeller puso a disposición de los científicos multitud de recursos para lograr incrementar extraordinariamente la productividad de la tierra. El objetivo fundamental era terminar con el hambre en el mundo logrando que las cosechas fueran mucho más abundantes, independientemente del clima y del suelo en que se cultivaran, pero el resultado final fue otro. A esta aplicación de los conocimientos científicos y técnicos en la agricultura es a lo que se conoce como Revolución verde.

La esencia de la revolución verde es el uso de variedades de altos rendimientos (semillas VAR), con todos los insumos necesarios para incrementar los resultados. Las nuevas semillas serán más resistentes a las inclemencias del tiempo y a las enfermedades tradicionales de las plantas; pero para que puedan prosperar necesitan, también, de nuevos insumos: regadío, abonos especiales, pesticidas, maquinaria, etc. Todo ello hizo de la agricultura una suerte de proceso industrial. Para sacar una cosecha es necesario hacer una fuerte inversión, ya no sólo en maquinaria e infraestructura sino en otros insumos necesarios para las semillas y en las propias semillas, que sólo sirven para una cosecha, y además están protegidas por derechos de propiedad. En muchas ocasiones semillas e insumos están vinculados a la misma empresa, por lo que se crea un monopolio de productos agrícolas que controlan el precio. De esta manera, la agricultura se ha reservado para los países ricos, y no ha solucionado los problemas de hambre en el mundo aunque produzca alimentos suficientes para todos.

El primer país en el que aparecieron explotaciones con semillas VAR fue México. En 1967 el «Plan Puebla» cubría una extensión de 100.000 hectáreas. Fue en las plantaciones del Tercer Mundo donde antes tuvo su impacto la Revolución verde. En estos países la producción agrícola presenta dos modelos, el tradicional de subsistencia, con los recursos de siempre, y poco productiva; y el modelo de plantación, con grandes latifundios dedicados a un sólo cultivo (monocultivo), y cuya explotación se gestiona como una empresa, con trabajadores asalariados, directivos, etc. La producción de estas plantaciones no está destinada al consumo interno, sino a satisfacer la demanda de los países ricos. El precio del producto resulta demasiado caro para la población local, por lo que vendérselo no generaría beneficios.

La Revolución verde no sólo ha aumentado el volumen de la cosecha, sino que ha generado una importante industria en torno a la creación de semillas, insumos y su distribución. Poco a poco la investigación en ingeniería genética se ha ido haciendo más importante. Muchas de las semillas que se plantan hoy en día provienen de variedades transgénicas. Como es la industria la que proporciona las semillas, la variedad genética de las distintas especies cultivadas en el mundo a disminuido. Hoy en día se cultivan unas pocas variedades de cada especie, cuando antes de la Revolución verde cada comarca tenía una variedad que era la que daba mejor rendimiento en la zona.

La Revolución verde también se ha aplicado a la ganadería. Así, aparece la selección y la ingeniería genética en los productos ganaderos, que ha llegado a la clonación.

La Revolución verde ha aumentado tanto el rendimiento de la tierra por hectárea que ha hecho posible la creación de un clima artificial para la producción agrícola. Así, los cultivos en invernadero son muy rentables. El método más intensivo es el de los cultivos aeropónicos e hidropónicos, en las que no se usa tierra, sino que las plantas crecen en bandejas colocadas en estanterías, sin tierra, sólo con agua, nutrientes y algo de arena.

El uso masivo de abonos químicos y pesticidas termina provocando problemas de contaminación del suelo, el agua y hasta de los propios alimentos. Como reacción a esta tecnificación de la producción agrícola en los países ricos ha parecido la llamada agricultura biológica, que pretende utilizar el menor número de insumos posible.

18
Ene

Propiedad y explotación rural

Publicado por Santiago el 18 de Enero de 2007

Gállegos del RíoEn muchas ocasiones el paisaje rural está condicionado por elementos jurídicos y sociales. Saber de quién es la tierra y quién es el que la explota puede ser fundamental para explicar cómo son los paisajes rurales y cómo funcionan. En primer lugar debemos de diferenciar entre propiedad y explotación. La propiedad es la titularidad de la tierra (a quién pertenece). Por el contrario, la explotación es la unidad técnico-económica de la que se obtiene los productos agrarios; así pues nos dice quién la trabaja. De esta manera la propiedad va de la gran propiedad a la pequeña propiedad, mientras que la explotación va del latifundio al minifundio, y no necesariamente tiene que coincidir gran propiedad con latifundio, ni pequeña propiedad con minifundio.

La gran propiedad puede ser de dos tipos: pública o privada. La gran propiedad pública es de aprovechamiento común. Son los bienes propios, comunes, dehesas boyales, bosques, etc. En el caso de España esta propiedad no se podía vender ni comprar hasta la desamortización general de Godoy. Desde entonces la propiedad comunal pertenece o se gestiona desde los organismos públicos: municipio, provincia, comunidad autónoma, o Estado. Es muy estable y sólo se vende en ocasiones muy excepcionales, y en general para usos que nada tienen que ver con la agricultura o la ganadería. La gran propiedad privada es mucho más flexible, se puede comprar y vender, pero condiciona las relaciones sociales en el mundo rural, ya que el trabajo de la mayoría depende de unos pocos propietarios.

La pequeña propiedad suele ser insuficiente para obtener buenos resultados con una explotación. Da muy pocas rentas a su propietario, por lo que muchas de ellas acaban abandonadas. Aunque hay determinadas regiones en la que la pequeña propiedad es característica, y otras en la que lo es la gran propiedad, es posible evolucionar de una a otra. En una región típica de gran propiedad, pero en la que el sistema de herencia obliga a dividirla entre todos los hermanos, a la larga acabará en una pequeña propiedad. También se puede acabar en una pequeña propiedad por ventas sucesivas de pequeñas parcelas. Por el contrario, en una región en la que es típica la pequeña propiedad es posible que derive hasta la gran propiedad si el sistema de herencia favorece sólo al hijo mayor (mayorazgo), o si la compraventa de pequeñas parcelas la controlan unos pocos propietarios. La pequeña propiedad es muy común entre los agricultores pobres, pero también en los países ricos. Se da en abundancia en la llamada agricultura a tiempo parcial, es decir entre agricultores que tienen su trabajo principal en otro sector, y para los que la agricultura sólo es un complemento a su economía.

Pero la economía y el paisaje del mundo rural agropecuario no depende tanto de la propiedad de la tierra como del tamaño de las explotaciones. Las grandes explotaciones se denominan latifundios, mientras que las pequeñas explotaciones se denominan minifundios. Cuando coincide el titular de la propiedad con el de la explotación se denomina régimen directo. En este caso sí coincide tamaño de la propiedad y el de la explotación. Pero existen muchas explotaciones en régimen indirecto, es decir que no son explotadas por el propietario sino por otro agricultor, con el que se firma un contrato. Aunque históricamente ha habido gran número de contratos diferentes: prestimonio, censos enfitéuticos, foros, rabassa morta, aparcería, etc.; el arrendamiento es el tipo de contrato más común. Una región en la que predomina la pequeña propiedad puede tener un paisaje de latifundios si unos pocos agricultores arriendan muchas propiedades, por el contrario una región en la que predomina la gran propiedad puede tener un paisaje de minifundio si esta es arrendada a múltiples agricultores.

Hoy en día tanto el latifundio como el minifundio son poco rentables. El latifundio sólo tiene sentido en explotaciones extensivas, generalmente de ganado. El minifundio sólo se da en la agricultura a tiempo parcial. No obstante, determinar cuál es el tamaño ideal de una explotación es muy complicado. Cuanto más intensivo sea el uso de la tierra más pequeña puede ser la explotación sin dejar de ser rentable. El cultivo en invernadero, sobre todo los modernos cultivos hidropónicos, necesitan de muy poco espacio, y dan grandes cantidades de producto. Sin embargo, para mantenerlos se necesitan de otros recursos, otros insumos: mucha agua, abonos, electricidad, calefacción, ordenadores, etc. En suma, todos los avances de la Revolución verde. La tendencia es a encontrar un equilibrio entre el tamaño de la explotación, el coste de los insumos y la producción que se obtiene. Es un equilibrio precario, ya que la producción no se lleva directamente al mercado final, si no que vende a unas pocas empresas de alimentación que la procesan y la presentan al consumidor. Así, el mercado del agricultor es un pequeño grupo de empresas (a veces sólo una) que controlan los precios y, por lo tanto, los beneficios de los agricultores.

17
Ene

El paisaje rural

Publicado por Santiago el 17 de Enero de 2007

Peñafiel (Valladolid, España)Aunque todo el mundo es capaz de reconocer un paisaje rural lo cierto es que no resulta fácil definirlo de manera objetiva, y es que la variedad de paisajes rurales en el mundo no sólo afecta a su aspecto, sino también a su función y sus características básicas. En el mundo desarrollado los núcleos rurales tienen muchas funciones que hasta hace unas pocas décadas estaban reservadas a las ciudades. Por otra parte, en los entornos de las ciudades han aparecido tareas agrícolas, vinculas a la agricultura a tiempo parcial. Así pues, incluso en un mismo país, no está clara la línea en la que acaba la ciudad y en la que empieza el campo.

No obstante, el espacio rural posee algunas características que están ausentes en la ciudad y casi todas ellas tienen que ver con la necesidad de grandes espacios para producir:

    1.- baja densidad de población;
    2.- actividades industriales nocivas, que ocupan mucho espacio, o contaminan mucho;
    3.- actividades extractivas: minería, canteras y silvicultura;
    4.- instalaciones de ocio de grandes dimensiones: estaciones de esquí, campos de golf, etc.; y
    5.- actividades agropecuarias.

Las actividades agropecuarias son las que tradicionalmente van a definir los distintos paisajes rurales.

No se debe de confundir el espacio rural con el espacio natural. El espacio natural es aquel en el que la naturaleza es la que conforma el paisaje, mientras que el rural es aquel en el que la sociedad organiza el país para aprovechar los recursos naturales. No obstante, los espacios rurales tiene una serie de condicionamientos puramente ecológicos, relacionados con la naturaleza que les rodea: clima, suelo, biocenosis, etc. La agricultura actual ha tratado de superar estos condicionamientos con los cultivos en invernadero. Pero las técnicas para superar estas limitaciones son muy antiguas. Entre ellas está la técnica del barbecho, en la que parte de la superficie de cultivo se deja descansar durante un tiempo, sin cultivar. Existen varios tipos de barbecho: corto, de uno o dos años, y largo en el que se permite la recuperación total del bosque. Otra técnica muy antigua es la del regadío, hasta el punto de que en muchos paisajes agrarios el regadío es esencial. No obstante, las técnicas de regadío han cambiado mucho, desde el regadío por inundación hasta el riego por aspersión, o el gota a gota. También hay que tener en cuenta la estructura de la propiedad y la de las explotaciones.

El mundo rural se organiza en torno a una ciudad, de la que depende. Su baja densidad demográfica implica que las decisiones que les afectan en buena medida provengan de la urbe. Además debe mantener un equilibrio entre el número de habitantes y los recursos naturales. La gran cantidad de espacio que se necesitan para aprovecharlos hace que la densidad demográfica siempre sea baja. Este equilibro se rompe fácilmente, y, sobre todo en los países ricos, los agricultores deben de tener ayudas y subvenciones para que su actividad no desaparezca, puedan vivir con un nivel de vida semejante al resto de la población y proporcionen productos baratos que no hagan subir mucho los precios de los alimentos básicos.

Hoy en día del medio rural no sólo se demandan recursos naturales, sino también servicios, relacionados con el paisaje y el modo de vida, por parte de los urbanitas. El servicio que más impacto tiene en la actualidad es la vivienda, tanto principal como secundaria. Son personas que viven en los pueblos pero trabajan en la ciudad. Es un proceso llamado rurbanización.

No obstante lo dicho hoy en día el mundo rural está condicionado por los avances y las características de la Revolución verde.

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