Geografía

Chaparral

Publicado por Pablo Guerrero

Se llama chaparral al ecosistema compuesto de brezales y de arbustos que se encuentra en el estado de California (EE.UU.) y en la región noroeste de Baja California (México).

El clima característico de los chaparrales es del tipo mediterráneo, con inviernos lluviosos y veranos calurosos y secos. Comunidades de flora similar a la del chaparral se desarrollan en cinco regiones climáticas de la Tierra: en la cuenca endorreica mediterránea, en la zona central chilena, en el Cabo sudafricano, y en el sur y oeste australiano.

La palabra “chaparral” proviene de la española “chaparro” y de la vasca txaparro, y describe una mata de roble o de encina que presenta escasa altura y cantidad de ramificaciones.

Los chaparrales están compuestos de Quercus y de otras arbustivas que toleran la escasez de agua y que presentan un crecimiento compacto que impide el tránsito de animales de gran porte y de humanos. La vegetación compacta y la sequedad del suelo favorecen la generación de incendios espontáneos, e incluso, algunas especies han incorporado a su ritmo biológico la estacionalidad del fuego.

Ecología del fuego en los chaparrales

Al ser una región muy propensa a incendios, y considerando que los límites entre las zonas urbanas y las rurales están cada vez más próximos entre sí, es fundamental mantener un control sobre los chaparrales.

Dos teorías se manejan con respecto al origen de los incendios en los chaparrales y la forma de controlarlos. Por un lado, se sostiene que los estratos mas viejos de vegetación del chaparral se convierten en “decadentes”, motivo por el cual necesitan del fuego para rebrotar (Hanes, 1971); por otro lado, las prohibiciones de quema de los chaparrales ha ocasionado niveles antinaturales de pastizales secos, altamente combustibles, factor que posibilita el inicio de grandes incendios, difíciles de controlar (Minnich, 1983).

La teoría que desaconseja el envejecimiento de los chaparrales se originó en la década del 40, cuando se analizó el alimento disponible para las comunidades de ciervos. Por el contrario, estudios recientes demostraron que el chaparral californiano tolera períodos largos sin fuego y sin disminuir su productividad. Varias semillas de especies de los chaparrales necesitan 30 años o más para poder germinar en forma adecuada. Cuando los incendios se producen con intervalos menores a los 10 años, muchas especies pierden la posibilidad de reproducción y las especies originales son reemplazadas por malezas y pastos de especies no nativas.

La segunda teoría, que sustenta que los chaparrales de más edad ocasionan fuegos devastadores, se propuso en la década del 80, luego de comparar incendios en México y en EE.UU. Esta comparación aportó la idea de que los pastizales que no habían sido quemados alojaban mayor cantidad de combustible y que, de iniciarse una quema, podían ser nocivos para las zonas linderas. Sin embargo, se ha demostrado que el chaparral presenta un sistema de fuego en la corona, lo que significa que un incendio produce gran daño a la totalidad del ecosistema y que el aumento de edad de los estratos no se encuentra relacionado con la posibilidad de incendio.

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